Hoy voy a descargarme de ciertas tonterías, porque son tontadas al fin y al cabo, pero me apetece evidenciarlas. Quizá usted y yo coincidamos en algunas, o bien puede aportar las suyas propias. Riámonos un poco en medio de lo importante. Hay cosas –materiales– con las que no puedo. Algunas son manías, pero otras simplemente no deberían existir. Es que me fastidian, me irritan, me sacan de mis casillas. Ahí van unos ejemplos. El nylon: ése con el que cosen las etiquetas a las prendas textiles. Hilo finísimo y molestísimo. Cualquier etiqueta que no sea de raso, molesta y esto es así. El nylon ¡para pescar con caña! La piel seca del ajo, de una cabeza o de un diente, da igual. Pelar uno, previo machaque, y que se te quede un trozo de peladura pegada a los dedos o se caiga al suelo volando... Los “abrefácil” de fina capa plástica, léase envases de lonchas de jamón cocido, anchoas y boquerones en aceite, etc., esos que tienes que separar con la uña y no hay margen para cogerlos entre la...
Una de cal y otra de arena. Una selección de mis artículos de actualidad. Mi columna de los sábados. Por Marisa Lanca