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Mostrando las entradas etiquetadas como gatos

Vuelve cuando quieras

Hay una especie en el mundo animal que no deja de sorprenderme. Ya escribí una columna sobre ellos en abril del pasado año. Pero la historia gatuna continúa. Umeboshi fue una linda gatita, cuyo relato vital dejé en el punto de su gran panza por embarazo y la compañía de su hermano Canelo, que hizo amorosamente de fiel acompañante y cuidador. Pues, como estaba previsto, dio a luz a unas cuantas crías y a los pocos meses otras tantas, de las cuales, hoy están presentes dos gatas: Cati y Lula. Mocetas provenientes una de cada camada, se llevan unas doce semanas. Tras la ausencia de su madre, tío y resto de familia, ambas se han comportado como modelo de hermandad, queriéndose, turnándose en la caza de conejos, alimentándose, cuidándose y saliendo de farra por los ribazos. Todo en común, hasta tal punto, que han quedado preñadas a la vez. Me preguntaba de cuál de todos los señoritos gatos rondadores se prendaron, pero hoy lo tengo claro: su propio padre. El caso es que Cati, la mayor, par...

En compañía

  Tengo una gata, Umeboshi, que está a punto de parir, y un gato, Canelo, que es su hermano. Su madre, Princesa, tuvo siete lindos gatitos que fue criando hasta que se hicieron casi   adolescentes. Todos eran muy felices y yo también observando su evolución. Un día Princesa consideró que ya les había enseñado lo suficiente para saber sobrevivir, el conejico que como buena madre cazaba a diario no daba de sí para semejante prole ya carnívora devoradora, y decidió cambiar de hogar. Quien quiso la siguió, ayudó a algún indeciso o indecisa, y todos desaparecieron a excepción de Canelo. El nombre se lo asigné por el color de su pelo, pero también por su timidez. Igual me equivoqué y realmente supo decidir bien. Al fin y al cabo, aquí contaba-cuenta con su ración segura de pienso, algún resto de comida sobrante y mimos a diario. El caso es que, pasado un mes de la huida, cual hermana pródiga, regresó la hermosa de ojos verdes Umeboshi. No debió de gustarle la vida nómada de su fam...