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Mostrando las entradas etiquetadas como honestidad

Sonríe o muere. La honestidad bajo mínimos.

¡Qué bonito todo! Sonreír nos acerca a la comunidad desconocida del otro lado del espejo. Mas una sonrisa permanente ya no es creíble. El espejismo no engaña: 'es' el mismo engaño, honestamente hablando. Te ofrezco el menú de hoy, exclusivo para ti, que sé que me adoras. De primero: ensalada de emojis, fresca y primaveral. De segundo: solomillo de ego, tiernísimo, acompañado de esferificaciones poéticas con aroma de narciso. De postre: lacitos rellenos de crema amorosa salpicados con pepitas de chocolate amargo. Ven y pruébalo. Págame fácilmente, con tu tarjeta de ‘likes’. Todo son ventajas. Yo feliz, tú también. Sonrisa aquí, sonrisa allá, maquíllate, maquíllate. Un espejo de cristal y mírate, y mírate. ¡Miénteme, tonto! Ten piedad de mí. Haz como que me quieres, como que me escuchas, como que te importo. Tu mentira es mi gasolina, tus besitos mi motor, tu ‘me gusta’ mi volante. Y allá vamos, por la carretera que lleva directa al éxito. ¡Qué bonito todo! Sonreír o morir, ésa e...

Entre listos anda el juego

Riquezas ocultas, filtración de documentos, paraísos fiscales, patrimonios millonarios, arquitectura financiera, multinacionales, evasión de impuestos, negocios opacos, puertas giratorias, fichajes estrella. Las maniobras del poder no saben de escrúpulos y las reglas del mercado no conocen la blancura. En el juego económico de nivel superior no cabemos ni tú ni yo, porque nos dan un puntapié directo al estómago para recordarnos que lo que nos toca a ti y a mí es pagar, sólo pagar sin protestar. La codicia de altas esferas pisa fuerte, mira hacia arriba, nunca alrededor. Si acaso, de refilón, baja la mirada hacia el inframundo apestoso para asegurarse de que ningún incauto valiente le dé por subirse a la cuerda del helicóptero. En ese caso las tijeras están preparadas, incluso la rodilla levantada en cuyo extremo inferior pende una buena bota con suela reforzada para machacar intrusos. Resulta del todo indecente cuando los medios nos escupen cifras, montantes y sonantes, sobre fortunas,...

Honestidad venial, normal y brutal

Al hablar de honestidad nos referimos a una cualidad humana basada en la decencia, el pudor, la dignidad, la sinceridad, la justicia, la rectitud y la honradez. Es fundamental para entablar relaciones interpersonales basadas en la confianza y el respeto. La honestidad no antepone a la verdad sus propias necesidades o intereses. Es un código de conducta coherente, donde las acciones del individuo son consecuentes con lo que piensa, dice y predica. Alguien honesto lo es, sobre todo, consigo mismo. Fundamental, queda claro. Por supuesto que en este mundo existen personas honestas, no está todo perdido. Gracias a ellas nos mantenemos en pie, nos amamos, discutimos, construimos y creamos. Pero vivir con la honestidad como seña es tarea ardua, y más cuando los modelos contrarios nos sobrevuelan cual buitres carroñeros que carcajean y se relamen observando el panorama desde los cielos del bienestar. Obviaré a esos buitres, que siempre los ha habido y los habrá, para centrarme en una altura me...