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Mostrando las entradas etiquetadas como cal

Paredes

Últimamente ha llamado mi atención una expresión oída de la boca de gente relacionada con teatro, cine y otras artes visuales, que dice así: romper la cuarta pared. Admito mi ignorancia en según qué cuestiones y, como mi curiosidad siempre gana, suelo aprovechar este espacio comarcal columnero para comunicar lo descubierto, meditando someramente sobre ello y tratando de aplicarlo o relacionarlo con algún tema actual. La noción de “cuarta pared” fue utilizada por primera vez en el siglo XVIII francés por Denis Diderot, remitiendo a la pared imaginaria que separa la escena teatral y el salón de butacas. Para poder interpretar, el actor recrea esa pared imaginaria como si estuviera efectivamente delante de ella y así separarse del mundo real representado por el público. Y el público, por su parte, acepta esa cuarta pared como invisible para poder entrar y creer el mundo imaginario recreado por los actores. Pero, como todo en la vida, puede romperse o derribarse deliberadamente. Así, ‘romp...

Pandemonium

La vida nos pone a prueba constantemente. Tras conseguir un orden en cualquier ámbito, una relativa calma donde relajar cuerpo y mente, llega el pandemonium. Del griego Pan (todo) y daimónion (pequeño espíritu o pequeño ángel, que luego interpretó el cristianismo como ángel caído o demonio), Pandemonium adquirió el significado de ‘capital imaginaria del reino infernal’. Hoy se utiliza como sinónimo de tumulto, confusión, desorden, revoltijo, alboroto, caos, escándalo, revolución, barahúnda, bullicio, lío, embrollo. Pese a no ser una palabra en principio bella, acaba seduciendo a los que amamos el lenguaje, la etimología y la semántica. Y, casi siempre, nos dejamos embaucar por el significado original. ¿Quién dejaría escapar un paraíso repleto de angelillos? Se me antoja un totum revolutum de espíritus que buscan despertar tu conciencia, un gran puñado de ideas ligeras que atrapar al vuelo para amalgamar un pensamiento importante. También podría asemejarse a las mariposas en el estóm...

Buscar la música

Tenemos tantas fuentes donde encontrar música, ese alimento imprescindible, que a veces nos quedamos sólo con lo más evidente, quizá por desconocimiento de la propia esencia. En el mundo clásico ya lo percibió Pitágoras de esta forma: «La materia física es música solidificada». Lo creamos o no, la naturaleza lleva implícitas notas que configuran un ritmo universal, música silenciosa. Con el tiempo se han desarrollado multitud de teorías para explicar el sentido de la misma, mas nadie ha podido resolver con certeza la cuestión. ¿Qué contienen los sonidos que pueden tocar nuestro sistema nervioso y emocionarnos a puntos que ninguna otra cosa puede alcanzar? La música tiene mucho de magia, de misterio, y representa un algo muy potente que no somos totalmente capaces de comprender, pero al que acudimos una y otra vez irremisiblemente. Quizá dio con la clave Nikola Tesla, al sentenciar: «Quien quiera entender los secretos del universo, que piense en energía, frecuencia y vibraciones». Conve...

El pito del sereno

Hoy, en la era de la información excesiva, existen tantos canales que de cualquiera podemos extraer los datos que buscamos, sin perder un minuto en verificar su credibilidad. Incluso los que no buscamos nos llegan, como ha sido el caso reciente de la Comunidad de Madrid donde, a través de un mensaje sonoro en forma de pitido alarmante y de un texto explicativo, Protección Civil alertaba a los ciudadanos del inminente impacto meteorológico de la Dana. Hubo un tiempo no muy lejano en que se avisaba de una forma muy diferente, a viva voz. Era la del sereno. En España el último, llamado Manuel Amago, prestó sus servicios hasta 1977, año en que esta figura desapareció definitivamente. La profesión de sereno comenzó a gestarse en el siglo XVIII y tan especiales personajes han patrullado las calles de nuestras ciudades y pueblos durante 200 años. Al comienzo, su misión era la de vigilancia y posesión de todas las llaves de los portales del barrio que estaba bajo su control, para abrirlos cuan...

Relajémonos

El estado natural del cuerpo es la relajación. Nos encontramos ya en agosto. A estas alturas del verano si no hemos conseguido relajarnos deberíamos intentarlo. Transcurrida buena parte del año y haciendo balance del mismo, cada uno puede tener una visión del conjunto de vivencias o sinvivires más o menos intensa, pero no cabe duda de que el trabajo, los aconteceres políticos, las guerras, las noticias inagotables, las preocupaciones económicas, de salud, familiares, todas esas piedras que vamos cargando en nuestra mochila provocan el estado antinatural de tensión y rigidez. Es hora de relajar, que no es otra cosa que soltar, dejar de hacer fuerza. El aforismo que dice “menos es más” funciona en este sentido. Menos actividad: no hace falta exprimir el tiempo, ni siquiera matarlo, con dejarlo pasar mientras ejercemos la contemplación sería suficiente. Tumbarse y mirar hacia arriba, observar lo que nos encontremos, sean árboles, edificios, nubes o pájaros, encontrar la novedad, eso en lo...

Mi infancia en femenino

A veces no podemos evitar irnos por los cerros de Úbeda, pero yo hoy me voy a dar un paseo por mis calles alcañizanas del recuerdo. Qué importantes son las mujeres que nos cuidaron en nuestros primeros pasos de la vida. Es el pensamiento que ha aflorado en el momento en que estaba preparándome un tentempié a base de pan untado con una crema de cacao. Es tan diferente el sabor al que tenía el mismo bocadillo unos cincuenta años atrás… Y como eso, muchas otras cosas. Que sí, que la nostalgia gastronómica es una de las más intensas, y me invade asociada, cómo no, a mi madre, mis abuelas y mis tías abuelas, alcañizanas igual que yo. De cría pasaba mucho tiempo con mi hermana Belén en casa de unas o de otras, ya que mi madre necesitaba ayuda para navegar con la prole, como todas las progenitoras de familia numerosa. De mi tía Ángeles recuerdo aquellos maravillosos bocatas de pan crujiente con nocilla, la buena, la de antes, negra, con un sabor a chocolate que no he vuelto a probar, en un pi...

Trapos viejos

Una anda desde ayer tomando conciencia de que el cuarenta de mayo acaba de cumplirse. Toca esa tediosa tarea de apartar los sayos y sacar la ropa propia de cuando la temperatura ya no baja de 22 grados en la franja central del día. Hay que coger el toro por los cuernos tomando la gran decisión: vaciar los armarios a saco, cajones y estanterías varias, y extenderlo todo sobre la cama; en un cuarto la de la pasada estación, en otro la de la nueva. Es entonces cuando te haces a la idea de… ¡válgame dios! …de muchas cosas. La primera impresión que llega cuando aprovechas para limpiar cada hueco vacío es que el espacio aparecido es más grande de lo que creías. Tu propósito va a ser volver a llenarlo esta vez con organización y un toque de minimalismo. Vamos ahora a por la ropa de invierno que habrá que apalancar en la zona más alta. No, mejor abordaremos la de verano y, de paso, a ver lo que pillo para ponerme ya. Como previamente he ido bajándola a brazadas, bulto va y bulto viene, está ex...

Números redondos

La atracción por los números redondos es inherente ya al ser humano. Incluso ha sido objeto de serios estudios. Cómo nos gustan el 10, el 25, el 50, el 100 y todos los números acabados en 0 ó 5. Celebrar los aniversarios con estas cifras es como celebrar la redondez, que se nos antoja alegría, perfección, éxito. Los números redondos nos atraen porque son más fáciles de procesar, y eso le encanta a nuestra parte primitiva o reptiliana del cerebro, la de los instintos básicos como la supervivencia y el bienestar, el ahorro de esfuerzo; no le atrae tanto a la parte límbica, la de las emociones, y mucho menos al neocórtex o cerebro nuevo, el del razonamiento y la resolución de problemas. Si queremos expresar una cifra irregular, difícil, tendemos a redondear. En lugar de decir: lo he vendido por 998 euros, ajustaremos diciendo que lo hemos vendido por 1.000, lo cual nos produce más placer y sabemos que nos comprenden mejor.  Siempre he creído en la ‘magia’ de los números, la ‘matemátic...

¿Empoderadas?

El progreso siempre lleva o debería llevar implícito un avance en materia de derechos y libertades, sobre todo de los sectores menos favorecidos, para alcanzar el equilibrio. Cuando progresar, en realidad, supone la extremización de tendencias, la polarización y el desequilibrio, entonces la cosa no pinta bien, nos engañan. La conmemoración del 8M cada año da para reflexionar en este sentido. La mujer, ese ser marginado, ninguneado, cosificado, maltratado o ignorado a lo largo de los siglos, ha conseguido por fin hacerse oír en un mundo de hombres. Y gracias a insistentes reivindicaciones, protestas, luchas, sacrificios y movimientos feministas, hoy hemos alcanzado una equidad ‘bastante decente’ entre machos y féminas, si comparamos con un ayer no tan lejano. De acuerdo, todavía queda por hacer. Pero el tiempo de las brujas, monjas, esclavas, abnegadas esposas, madres reproductoras sin control y niñas inocentes ya pasó. Ahora ¡hemos llegado al empoderamiento! Ejem. Disculpen mi carrasp...

No será para tanto

En las alegrías y en las penas de uno siempre hay quien trata de suavizar los efectos. Relativizar: ahí está la clave. ¡Einstein que estás en los cielos! Entre tomarse algo ‘a la tremenda’ y ‘quitar hierro al asunto’ a veces existe un verdadero abismo. Y todavía se ensancha más cuando por un lado o por otro la cosa ‘se va de madre’. Es entonces el momento en que debería aparecer la voz del sentido común con lo de ‘ni tanto ni tan calvo’. Hoy ha llegado a mí la noticia de que la humanidad se encuentra a solo 50 segundos del fin del mundo, según el ‘Reloj del Apocalipsis’. Si uno se queda con la primera parte del titular, a bote pronto impacta; después provoca la risa o la alarma, según estados de ánimo. Para relativizar la información debe uno tomarse su tiempo, leer o escuchar un poco más allá, reflexionar. Y así con todo. En general, los medios de comunicación, y más las personas que viven de ellos, tienden al alarmismo innecesario, a llevar los temas al extremo para captar la atenció...

La belleza áurea de lo cotidiano

  En uno de los primeros cursos que realicé en la Escuela de Artes de Zaragoza me topé con una asignatura extraña. Se llamaba Naturaleza, materiales y tecnología.  Recuerdo perfectamente a la profesora: de aire algo hippy, como risueña y triste a la vez y con la mirada enfocada al infinito muy a menudo. En su ensimismamiento, de repente reaccionaba clavando los ojos en cualquiera de los alumnos, a la vez que formulaba una pregunta seria, para hacernos reflexionar. Casi a principio de curso y tras una larga disertación sobre el porqué de la belleza de algunos objetos y la fealdad epatante de otros, nos pidió que realizáramos un trabajo especial sobre la proporción áurea en relación con lo bello. Reconozco que el tema me subyugó. Revisé mis apuntes y, sin tener una enciclopedia o un libro a mano en consonancia con el asunto [claro, recordemos que entonces no existía la red para navegar en busca de información], comencé a observar a mi alrededor. En el reducido piso estudiantil d...

La memoria de los monstruos

Anda el mercado obsesionado por vendernos cada día maquinitas diversas con más memoria que el modelo anterior. En este sentido se entiende como memoria la capacidad de almacenamiento de información y conocimiento. Se le llama también memoria RAM, de acceso aleatorio, rápido y temporal; asimismo puede ser de almacenamiento masivo, lento pero de naturaleza más permanente. Otros tipos, menos comunes, llevan nombres como memoria holográfica, memoria de cambio de fase y memoria molecular. Datos, datos, datos... Estamos rodeados de pequeños monstruos ávidos de información, chupópteros de nuestro día a día, datos personales que subastan al mejor postor, quien los convierte en algoritmos, para después ofrecernos sueños que necesitamos comprar sí o sí. Y así, la memoria individual de cada criatura va mermando poco a poco, pues derivamos nuestra capacidad cognitiva a estas máquinas que nos hacen la vez de cerebro auxiliar. Producimos datos y los trasvasamos inmediatamente al monstruo con boca en...

Non ti preoccupare

Ayer observé que una expresión italiana era tendencia en una red social. #NonTiPreoccupare rezaba la etiqueta. Su significado en castellano resulta sencillo: no te preocupes, tranquilo, está bien, descuida, no pasa nada, no hay problema. Y me gustó. Se ve que el verano ya está plenamente instalado, no sólo en el ambiente casi irrespirable de la canícula sino también en la conciencia colectiva, y mucha gente se muere de ganas por expresarlo. Equivalente a la anglosajona y famosa ‘Don’t Worry, Be Happy’, nos sugiere desconectar de los problemas, preocupaciones y angustias varias, y dar a la mente un merecido descanso reparador. Desde luego, es imprescindible emplear el período vacacional, sea cual sea su duración, para tal menester. Mas lo que verdaderamente proporciona la deseada tranquilidad es una actitud que también adopta nombre italiano: ‘Dolce far niente’, es decir, el placer de no hacer nada. Ese dulce relax de contemplación, ese dejarse… ¡qué necesario es! Vamos, lo que en éste,...

Pigmalión que estás en los cielos

¿Por qué miramos al cielo cuando esperamos que un deseo se cumpla? No le pedimos a Pigmalión precisamente, que ni fue santo ni dios griego. Sin embargo, algo tiene que ver con deidades y en este asunto. Fue un escultor que vivía en la isla de Creta y se enamoró de una bellísima estatua que él mismo había creado: Galatea. Tan fuertes eran sus sentimientos por ella que la diosa Afrodita le concedió el deseo de convertirla en mujer de carne y hueso, para poder amarla en la vida real, como así fue según el mito que recreó Ovidio en sus Metamorfosis . El psicólogo social Rosenthal bautizó con el término ‘efecto Pigmalión’ al fenómeno mediante el cual las expectativas y creencias de una persona influyen en el rendimiento de otra, tanto para bien como para mal. Sin duda, es de puro sentido común. La predisposición a tratar a alguien de una determinada manera condicionará en mayor o menor grado su conducta. Cuando estas expectativas proceden de un individuo hacia sí mismo, el fenómeno se conoc...

Legados

Puedes decidir dejar un legado, por pequeño que sea, y ser recordado, o puedes decidir pasar desapercibido. Es una elección que marcará nuestra vida. Quizá mi primera vocación, la de maestra, vino condicionada de alguna manera por la voluntad de transmitir conocimiento como un bien preciado que no puede perderse. Vocación que, con el paso de los años, ha retornado sutilmente unida a la reflexión sobre la importancia de contribuir a un legado inmaterial, sea cultural o emocional. Hoy el cómico, presentador y escritor Ángel Martín, en su ‘Informativo matinal para ahorrar tiempo’ me ha recordado una frase de Harold Macmillan: “Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá”. Me parece muy acertada en el sentido de aprender para enseñar. Legar nuestro conocimiento en forma de ideas o creaciones y lanzarlas en lugar de arrinconarlas es un buen propósito. Legar en vez de relegar. Legar y no delegar. No hay sofá que valga cuando está en juego el futuro. Se trata de alimentar el prese...

Música celestial

Escuchar “Claro de luna” de Claude Debussy en celesta. Una experiencia de música celestial al pie de la letra. El sonido es angelical, mágico, ideal para sumergir en un sueño placentero a un niño o relajar al adulto más insomne. Desconocía la existencia del instrumento llamado celesta. Cuando hablamos coloquialmente de música celestial hacemos referencia a alguien que se expresa con muchas palabras elegantes e innecesarias o promesas vacías, «eso suena a música celestial». También se le conoce como “música de las esferas”. Y con este sentido voy a adentrarme un poco en el cautivador término. La música de las esferas ha apasionado desde siempre a los estudiosos del Universo. Para los pitagóricos, los tonos emitidos por los planetas dependían de las proporciones aritméticas de sus órbitas alrededor de la Tierra, de la misma forma que la longitud de las cuerdas de una lira determina sus tonos. Las esferas más cercanas producen tonos graves, que se agudizan a medida que la distancia aument...

Vuelve cuando quieras

Hay una especie en el mundo animal que no deja de sorprenderme. Ya escribí una columna sobre ellos en abril del pasado año. Pero la historia gatuna continúa. Umeboshi fue una linda gatita, cuyo relato vital dejé en el punto de su gran panza por embarazo y la compañía de su hermano Canelo, que hizo amorosamente de fiel acompañante y cuidador. Pues, como estaba previsto, dio a luz a unas cuantas crías y a los pocos meses otras tantas, de las cuales, hoy están presentes dos gatas: Cati y Lula. Mocetas provenientes una de cada camada, se llevan unas doce semanas. Tras la ausencia de su madre, tío y resto de familia, ambas se han comportado como modelo de hermandad, queriéndose, turnándose en la caza de conejos, alimentándose, cuidándose y saliendo de farra por los ribazos. Todo en común, hasta tal punto, que han quedado preñadas a la vez. Me preguntaba de cuál de todos los señoritos gatos rondadores se prendaron, pero hoy lo tengo claro: su propio padre. El caso es que Cati, la mayor, par...

Cabreo 'elegante'

Me he estrenado con una institución: el Justicia de Aragón. Fue el pasado jueves. Sumamente cabreada por un problema que ya no sé cómo resolver y me perjudica gravemente, a mí y a mucha gente, la luz, ¡ay la luz!, decidí ponerme manos a la obra y redactar una carta-queja que envié a través de la web destinada a ello. Para mi sorpresa, justo al día siguiente recibo una notificación que incluye una carta respuesta del mismo Justicia de Aragón. Redacción óptima, ortografía impecable, sin un solo anglicismo, sin florituras, de comprensión clara para un ciudadano medio. ¡Oh!  En ella se acusa recibo de mi queja, se compromete a revisarla y a actuar si conviene a nivel individual o colectivo, y agradece mi confianza “esperando que la gestión de su asunto esté a la altura de sus expectativas”. Esta última frase ¡es perfecta!  Me llama la atención la disposición armónica de la estructura epistolar. El logotipo en color de la Institución con el nombre y apellidos de la persona que la ...

Desde que el mundo es mundo

Hoy me ha surgido esta expresión sin pensar: "Desde que el mundo es mundo". Y rápidamente la he tomado como el rayo divino que atraviesa mi cabeza cual luz inspiradora para escribir este artículo. Creo en estas cosas, en la llegada inmediata de una idea como señal importante de algo. Pero claro, tiene su coste: lo de ‘sin pensar’ hay que transformarlo en ‘ahora ponte a pensar y escribe’. ¿Y desde cuándo se considera que el mundo es mundo? En su sentido general, la palabra “mundo” se refiere a la totalidad de entidades, al conjunto de la realidad o a todo lo que fue, es y será. ¡Toma ya! Me produce cierto vértigo o desasosiego reflexionar sobre la expresión última ‘todo lo que fue, es y será’, ya que implica todo el espacio y todo el tiempo. Universo, cosmos,… Abandono el reto. No ha lugar la aplicación del título que nos ocupa. Cerrando un poco el círculo conceptual, nos avenimos a otra acepción de mundo que habla del conjunto de todas las cosas que existen y de la humanidad....

Tiempo de ciconias

Acabo de realizar un viaje a Alcañiz, muy deseado por amor paterno-filial y reencuentros familiares. Ha sido justo a las puertas de la primavera con tiempo todavía bastante fresco. Y nunca me habían llamado tanto la atención estas aves como hoy. Ciconia ciconia: lo que viene siendo la cigüeña blanca. En el trayecto desde Zaragoza a mi tierra madre, como esta vez iba liberada de volante, he tenido a disposición mis ojos para lo que no era asfalto y así he podido observar los innumerables nidos que jalonan las torres eléctricas, sobre todo por la zona de Quinto, Fuentes y el Burgo, de Ebro. Resulta impresionante la conquista del territorio metálico en altura, a lo largo de lo que abarca la vista en este paraje, con el gran río paralelo a la carretera. El vuelo de las cigüeñas es incesante. Esta mañana de domingo, desde el balcón de casa de mis padres, podía seguir observándolas. Tienen su asentamiento principal en la torre de la Iglesia de Santo Domingo. Desde luego, poseen una bella vi...