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Mostrando las entradas etiquetadas como gestos

Paredes

Últimamente ha llamado mi atención una expresión oída de la boca de gente relacionada con teatro, cine y otras artes visuales, que dice así: romper la cuarta pared. Admito mi ignorancia en según qué cuestiones y, como mi curiosidad siempre gana, suelo aprovechar este espacio comarcal columnero para comunicar lo descubierto, meditando someramente sobre ello y tratando de aplicarlo o relacionarlo con algún tema actual. La noción de “cuarta pared” fue utilizada por primera vez en el siglo XVIII francés por Denis Diderot, remitiendo a la pared imaginaria que separa la escena teatral y el salón de butacas. Para poder interpretar, el actor recrea esa pared imaginaria como si estuviera efectivamente delante de ella y así separarse del mundo real representado por el público. Y el público, por su parte, acepta esa cuarta pared como invisible para poder entrar y creer el mundo imaginario recreado por los actores. Pero, como todo en la vida, puede romperse o derribarse deliberadamente. Así, ‘romp...

Enfermedades de transmisión gestual

Hoy en día prolifera una tendencia comunicativa que pone de manifiesto la importancia, una vez más, de lo visual frente a lo verbal o textual: el lenguaje corporal. Los gestos, la expresión facial y hasta la postura y los movimientos se convierten en elementos esenciales en una estrategia de comunicación. Al igual que existen escuelas de protocolo, muy necesarias por otra parte, ahora parecen pisarles los talones las asesorías de comunicación, los expertos analistas de comportamiento y ' body language', y sus ‘ tips ’ o consejos para aprender a transmitir con lenguaje no verbal la máxima confianza, dominar los sentimientos conscientes e inconscientes que nos delatan, reflejar seguridad, mantener a raya las emociones que pudieran aflorar, y cosas por el estilo. Me he fijado en esos pretendidos maestros del lenguaje corporal y veo que se expresan de la misma forma que enseñan a expresarse: robóticamente. Movimientos paralelos de antebrazos, rectos, secos y simétricos, simila...

Reírse del mundo

Emiten en televisión un anuncio publicitario sobre un producto, de cuyo nombre ahora no quiero ni puedo acordarme, bastante sorprendente en su mensaje. En una reunión familiar, el joven hijo, temeroso de la posible bronca que le va a caer, le comenta a su padre que le ha rayado el coche. En el televisor del fondo se oyen las noticias, desesperanzadoras un día más, sobre la pandemia que nos toca vivir. El padre lo mira y, de repente, suelta una carcajada. El ambiente tenso se torna distendido. En otra escena, una chica sale de su casa: al mismo tiempo que cierra la puerta se da cuenta de que ha olvidado las llaves dentro. Su reacción no es de fastidio, al contrario, se le ilumina la cara con una gran sonrisa. Le siguen dos escenas similares: la de una pareja que coge el coche para ir a divertirse y no arranca, y la de una vivienda donde sus moradores observan cómo una inesperada gotera quiere arruinarles lo que iba a ser un prometedor día. En ambos casos los protagonistas también reacci...

Esperando

Nuevo año, nueva… ¿qué? ¿Vida? ¿Esperanza? ¿Qué es lo que realmente esperamos? Me pregunto. Seguramente son más fuertes los deseos y los sueños. Porque implican una intención, provocan una actitud, espolean los costados de nuestro yo “noble bruto” para convertirlo en trotón o corcel. Y ahí se desencadena una secuencia de uves victoriosas: Voluntad, volante, voltear, volcán, voladura, voltaje, volcarnos, volar, volatilizar, ¡volavērunt! (volaron), volver (a empezar). “El que espera desespera”, nos dice el dicho. También que “La esperanza es lo último que se pierde”. Y “De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres”. O “El que esperar puede, alcanza lo que quiere”. ¿Cuál define nuestra personalidad? ¿De qué lado estamos?  Espero y deseo que… Eso es pedir mucho. Mejor: voy a hacer todo lo que pueda por… ¡Qué solos estamos! Las circunstancias obligan. Y, sin embargo, desde nuestro aislamiento esperamos recibir mensajes de los demás, cuando sólo nos comunicamos (y no es mi caso) c...