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Mostrando las entradas etiquetadas como fracaso

Sonríe o muere. La honestidad bajo mínimos.

¡Qué bonito todo! Sonreír nos acerca a la comunidad desconocida del otro lado del espejo. Mas una sonrisa permanente ya no es creíble. El espejismo no engaña: 'es' el mismo engaño, honestamente hablando. Te ofrezco el menú de hoy, exclusivo para ti, que sé que me adoras. De primero: ensalada de emojis, fresca y primaveral. De segundo: solomillo de ego, tiernísimo, acompañado de esferificaciones poéticas con aroma de narciso. De postre: lacitos rellenos de crema amorosa salpicados con pepitas de chocolate amargo. Ven y pruébalo. Págame fácilmente, con tu tarjeta de ‘likes’. Todo son ventajas. Yo feliz, tú también. Sonrisa aquí, sonrisa allá, maquíllate, maquíllate. Un espejo de cristal y mírate, y mírate. ¡Miénteme, tonto! Ten piedad de mí. Haz como que me quieres, como que me escuchas, como que te importo. Tu mentira es mi gasolina, tus besitos mi motor, tu ‘me gusta’ mi volante. Y allá vamos, por la carretera que lleva directa al éxito. ¡Qué bonito todo! Sonreír o morir, ésa e...

Fútbol, filosofía y fantasmas

He pensado muy mucho si escribir mis reflexiones a propósito del internacional juego del balompié. Y ahora que, por fin, los medios ya no hablan tanto de fútbol tras la apeada de la selección española del Mundial, voy a hacerlo yo. Lanzo mi saque de esquina, a ver si va en la buena dirección. Confieso que de fútbol entiendo, o al menos entendía, cuando hace ya unos añicos no me perdía ni un partido del Real Zaragoza. Estoy hablando de cuando Pardeza, Belsué, Aguado, Cáceres, Nayim, …y Esnáider, sí, mi querido Juan Eduardo que tantas alegrías me daba. Porque me gustan las personas con genio, garra, sangre caliente y espíritu guerrero aunque a veces yerren o pierdan el norte. Yo sólo veía partidos por televisión “al calor del amor en un bar”, pues no he pisado la Romareda salvo para ver algún gran concierto, al papa Juan Pablo segundo “te quiere todo el mundo”, y sí, una vez a un partido R Zaragoza-Valencia FC, al que mi padre se empeñó en llevarme, siendo él valencianista, y con asiento...