Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como resiliencia

Psiquiatrizar la vida

El panorama de dolencias psicológicas y psiquiátricas cada vez es más extenso y determina gran parte de nuestras relaciones. ¿Qué está ocurriendo? Yo me pregunto si realmente los trastornos de la mente y la conducta son más numerosos y evidentes, o es que los especialistas nos los muestran con mayor frecuencia y se difunden rápidamente. Porque ahora proliferan los síndromes de todo tipo y de dudoso fundamento: posvacacional, del nido vacío, del cambio de hora, de la cabaña, del impostor... Éste último acabo de descubrirlo y me ha dejado atónita. Consiste en pensar, cuando uno triunfa, que ha llegado ahí por suerte y que en el fondo no lo merece. Sentirse un impostor y temer que te descubran. Vaya… ¿Y a eso hay que llamarlo síndrome? Por favor, dejemos de banalizar, pues estamos convirtiendo en enfermedad unos simples procesos a los que sólo hay que adaptarse. Entre miedos, fobias e hiperactividades varias nos están presentando un escenario cuasi-infantil, donde cualquier carita triste,...

La vida hacia adentro

Nuestra fragilidad se torna a veces tan evidente que no llegamos a reconocernos. Es entonces cuando algo se rompe ahí adentro, en la parte más delicada, y sucumbimos ante un nuevo estado mental que nos posee y condiciona nuestra salud. Todos, en algún momento, somos cristales rotos. El bienestar emocional, psíquico y social constituye la piedra angular de la salud mental. Su cuidado implica convertirnos en equilibristas sobre la cuerda floja que une el yo con el entorno socio-cultural circundante. La forma de pensar, sentir, reaccionar y actuar ante situaciones de estrés marcará nuestra calidad de vida. Por eso, siendo tan diferentes y a la vez tan similares, humanos al fin, cada individuo es susceptible de temblar ante un movimiento o sacudida fuerte de la superficie que pisa, e incluso de perder el equilibrio y caer al pozo.  Al caminar sobre la cuerda, pueden darse situaciones especialmente preocupantes. Cuando resulta imposible bailar con un demonio en la espalda, cuando debes ...

Encefalograma planeador

Son días extraños. No nos engañemos. Observamos la actualidad a través de los medios de comunicación y parece que el mundo sigue en marcha, a su manera, claro. Los programas de televisión en directo cuentan con los mismos protagonistas de hace más de un año; los de ocio, concursos y realities diversos continúan con sus presentadores, invitados y público, casi como si “el bicho” no fuera con ellos. Las imágenes que nos muestran de terrazas, aeropuertos, ferias, congresos, conciertos y diferentes espectáculos se asemejan bastante a las que estábamos acostumbrados antes de la pandemia, sólo que la gente que asiste a los mismos lleva en la cara un elemento raro que le tapa boca y nariz. Las películas siempre han estado ahí y no cambian, es un gran consuelo, por otra parte. Todos ansiamos esa anterior vida “normal” que un virus ha transformado en “anormal”. Vivimos en una contradicción constante. En un “quiero y no puedo”, en un “me gustaría y no me dejan”, en un “me dejan y no me atrevo...

Política, politiqueo y mafia

Hoy va a ser una de arena. Salto al ruedo ya: estoy dejando de creer en la política y sus secuaces, es decir, los políticos. Cada vez más. Política, del griego polis : ciudad. Ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los estados. Actividad de los que gobiernan o aspiran a gobernar los asuntos que afectan a la sociedad o a un país. Objetivamente, ya no se le puede llamar ciencia. Se ha convertido en una aspiración al poder. Y, una vez alcanzado, en una negociación permanente para mantener ese estatus. A los simples ciudadanos sólo nos queda ir a votar cuando somos convocados, hacer huelgas y manifestaciones para sentir que no estamos solos a la hora de protestar, y tragarnos en los medios de comunicación interminables horas de debates de tinte político donde los opinadores en nómina: periodistas, politólogos, exministros, políticos en paro, y hasta jueces, se convierten en expertos analistas. Y no me fío de los que presentan como ‘...