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Mostrando las entradas etiquetadas como arena

Justos y pecadores

  ¿Creemos en la justicia? Me hago esta pregunta a menudo, no sé ustedes. Y, claro, la respuesta llega en principio mediatizada por la propia experiencia. Si hemos pasado delante de un juez y  la sentencia nos ha beneficiado la tendencia será positiva. En caso contrario, si nos ha perjudicado y hemos calificado el resultado como injusto, responderemos con una negativa. La realidad actual mediática nos ofrece un panorama judicializado hasta el hartazgo puro y duro. Cualquier acto, cualquier palabra, y ahora hasta cualquier sospecha, se convierte en blanco de amenazas justicieras o directamente en demandas, investigaciones, imputaciones o casos reabiertos, con la consecuente difusión por parte de los medios, sedientos de morbo noticiero. Si, la justicia es necesaria. Así también el sistema que la sustenta: jueces, abogados, fiscales, y las propias leyes escritas, como base y fundamento. Una quiere confiar en que el derecho ampara a todos los ciudadanos por igual y se aplica de f...

Por un récord tuyo

  ¿Qué necesidad de romper techos, de superar marcas, de sobrepasar cifras, de batir récords? Nos encontramos en un tiempo donde prima la competición, y es tal la obsesión, que acabamos compitiendo con nosotros mismos. Concebimos el afán de superación como la vía para no perdemos en la inmensidad de lo vano, poder sobresalir de la masa mediocre e incluso escapar de ella, hasta conquistar la cúspide del éxito. Eso o no somos nadie. Hoy la noticia que prevalece es siempre la del dato superior. Es decir, la relevancia de cualquier cosa viene marcada por los máximos. “Es el día más caluroso desde que hay registros”, “el Banco Tal ha batido su récord de ganancias en un año”, “el futbolista Mengano se ha convertido en el más goleador de la historia”, “nunca antes la gasolina había alcanzado un precio tal alto”, “este mes se superará la barrera de los XX millones de turistas en España”, “el gobierno lanza la mayor oferta de empleo público con tantasmil plazas”. ¿Les suena? Innumerables ej...

En todas partes...

Decía Sancho Panza en El Quijote: “No hay camino tan llano que no tenga algún tropezón o barranco; en otras casas cuecen habas, y en la mía, a calderadas”. De tantas chanzas que se cuentan en una novela de caballerías de tal calibre, resulta grato que puedan extraerse otras tantas verdades y enseñanzas que posteriormente se han resumido en dichos o refranes de uso muy extendido. Así, esta frase cervantina mudó a “en todas partes cuecen habas”. Y la entendemos a la perfección, sabiendo que antes las habas constituían un alimento de personas humildes e incluso de animales. Lo que viene a decir, vaya, que los disgustos, defectos o problemas se sufren en todos los lugares y circunstancias, sin excepción. Esta frase bien podría encadenarse con la de “nadie es perfecto”, y de ésta derivarse la que dice “el que no se consuela es porque no quiere”. Algunos ven aquí la importancia de adoptar una actitud optimista para sobrellevar mejor una situación negativa. Aunque también se podría considerar...

Millones

Resulta apabullante la facilidad con la que en los medios nos hablan de esta cifra redonda, mil millares según la rae, mil miles para que nos entendamos, un uno seguido de seis ceros, un millón. Si hablamos de dinero contante y sonante, léase euros o dólares, a una se le desborda la capacidad cognitiva cuando se dice en plural: millones, pues viene a ser algo inalcanzable para los normales de a pie, que no manejamos presupuestos ni municipales, ni autonómicos, ni estatales. Y las cifras corrientes que solemos barajar no sobrepasan, salvo en contadas ocasiones, las 3 ó 4 cifras. Como mucho, usamos ‘millones’ para expresar en sentido figurado las veces que hemos dicho una cosa a alguien, la cantidad de litros de agua que se desperdician, el número de habitantes de un país, los que nos puede tocar en la lotería, cosas así… Pero cuando se oye o lee la noticia de que algún político se ha agenciado una vivienda de un millón de euros, o que un mindundi de cargo ha cobrado una comisión de vari...

A pico y pala

Había una vez un ser masculino, muy masculino y mucho masculino, que adquirió una fama notable, notablemente superior a la que ya poseía, por un acto que él consideró normal y normalizado, pero que al resto de la sociedad le pareció un verdadero despropósito. La cosa es que dicho acto, acontecido en medio de una gran celebración deportiva donde toda España se congratulaba con una selección femenina, muy femenina y mucho femenina, a la par que victoriosa, y en el que la presencia real contribuía a otorgar un punto extra de femineidad a la causa, dicho acto, decía, originó un tsunami de críticas mordaces al despropositor, a la vez que otra ola enorme de solidaridad con la despropositada. Y el despropósito fue concebido inmediatamente como hecho no consentido, y por tanto, agresión. A este caballero, llamémosle “el piquitos”, señor de los despropósitos, pues seguro lo era por muchas otras razones diferentes o parecidas a la que aquí nos ocupa, se le conminó a pedir disculpas y no supo hac...

La Gaza vaciada

  Hace ya un tiempo que hemos convertido la guerra en una institución en sí misma. La paz es sólo un período de descanso entre guerras. La guerra, unida a otra entidad instituida globalmente como es el capitalismo, posee sus propias leyes, sus territorios preferentes de acción, y sus señores, que la promueven, la alientan y alimentan. El negocio armamentístico, las deudas millonarias y la perversión del poder se unen la mayoría de las veces al disfraz religioso llevado a límites fanáticos, para generar un conflicto que siempre acaba afectando a la población que no tiene culpa de nada. Sí, todo poder es una permanente conspiración en perjuicio del débil. Ante cualquier demostración o asomo de rebeldía de éste, el fuerte saca pecho y obra de inmediato con el criterio funcional de intimidar al que ya considera su adversario. Y comienza el asalto. Arrasar con todo para ocupar. La consabida consigna de ‘Quítate tú para ponerme yo ‘. Lo hemos visto con la guerra de Rusia contra Ucrania y...

Cargas y cargos

Como un matrimonio bien avenido, como dos hermanos que se necesitan, como los eslabones de una cadena o como las piezas contiguas de un puzzle, los cargos y las cargas son complementarios, consecutivos e indisolubles. ¿Y qué fue antes el huevo o la gallina? ¿El cargo o la carga? A esta última pregunta es fácil responder. Primero existe el cargo: alguien se encarga ―valga la redundancia― de crearlo. Para ello un elemento poderoso, que suele ser político, se inventa de la nada una necesidad, que transforma en organismo, y con el fin de justificar la existencia de la cosa crea un carguito de nuevo diseño, el puesto ideal para ese familiar o amigo perdido en la nada pero que tiene aspiraciones y que seguro vale un valer. Un buen votante sin duda. Tenemos el organismo, tenemos el cargo. Ahora no puede faltar un fantástico despacho, un experto en redes sociales, una encuesta a todo tren para comenzar a rellenar de contenidos el memorándum de turno, elaboración de informes, innumerables reuni...

Los muñecos de Maricarmen

Recientemente se nos ha ido la famosa ventrílocua Maricarmen. Yo crecí escuchando los innumerables diálogos que mantenía con sus muñecos insolentes, desinhibidos, descarados, sin pelos en la lengua. ¡Qué tiempos, donde se podía criticar con humor a cualquier personaje público en sus propias narices y obtener de él una sonrisa o carcajada por respuesta! No es fácil el papel de entretenedora y crítica mordaz a la vez, se requiere una gran valentía profesional, unos arrestos a prueba de bomba y una buena dosis de inteligencia. Los criticados, también. Hoy día, contamos con pruebas más que suficientes de que las bromas y el humor ácido no son el aderezo ideal para cocinar el menú degustación que nos ofrecen a través de los medios de comunicación; así pues, están condenados a no existir. Ocurre que el sarcasmo suele tomarse como insulto y aparecen las querellas por doquier, o es que directamente ya no se sabe criticar ‘en fino’, sino con burdas palabras hirientes y desatinadas. Doña Rogelia...

In media res

Hace unas semanas fui invitada a una gala cultural, donde se entregaban los premios del año. Como era con invitación previa reserva y confirmación, no me preocupé más que de asistir puntual y elegante al acontecimiento, creyendo que todos íbamos a elegir asiento conforme llegáramos. Al dar el nombre y recoger el ticket en ventanilla, comprobé que ya tenía asignada butaca, por las últimas filas. No importa, me dije, todos los asistentes somos gente de la cultura y tienen que distribuirnos de alguna manera. Ya acomodados, el teatro sin palcos se exhibía lleno hasta la bandera. Cuál fue mi sorpresa al comprobar que el sector de primeras filas estaba copado de políticos, una pequeña selección de cada partido. Y no sólo de representantes actuales, sino también de aspirantes a ocupar un sillón en estas inminentes elecciones. Al margen de que el espectáculo que acompañaba a los premios no tenía el nivel esperado, el hecho de que en un acto público, ¡cultural!, se dé preeminencia a ciertos per...

Psiquiatrizar la vida

El panorama de dolencias psicológicas y psiquiátricas cada vez es más extenso y determina gran parte de nuestras relaciones. ¿Qué está ocurriendo? Yo me pregunto si realmente los trastornos de la mente y la conducta son más numerosos y evidentes, o es que los especialistas nos los muestran con mayor frecuencia y se difunden rápidamente. Porque ahora proliferan los síndromes de todo tipo y de dudoso fundamento: posvacacional, del nido vacío, del cambio de hora, de la cabaña, del impostor... Éste último acabo de descubrirlo y me ha dejado atónita. Consiste en pensar, cuando uno triunfa, que ha llegado ahí por suerte y que en el fondo no lo merece. Sentirse un impostor y temer que te descubran. Vaya… ¿Y a eso hay que llamarlo síndrome? Por favor, dejemos de banalizar, pues estamos convirtiendo en enfermedad unos simples procesos a los que sólo hay que adaptarse. Entre miedos, fobias e hiperactividades varias nos están presentando un escenario cuasi-infantil, donde cualquier carita triste,...

Sonríe o muere. La honestidad bajo mínimos.

¡Qué bonito todo! Sonreír nos acerca a la comunidad desconocida del otro lado del espejo. Mas una sonrisa permanente ya no es creíble. El espejismo no engaña: 'es' el mismo engaño, honestamente hablando. Te ofrezco el menú de hoy, exclusivo para ti, que sé que me adoras. De primero: ensalada de emojis, fresca y primaveral. De segundo: solomillo de ego, tiernísimo, acompañado de esferificaciones poéticas con aroma de narciso. De postre: lacitos rellenos de crema amorosa salpicados con pepitas de chocolate amargo. Ven y pruébalo. Págame fácilmente, con tu tarjeta de ‘likes’. Todo son ventajas. Yo feliz, tú también. Sonrisa aquí, sonrisa allá, maquíllate, maquíllate. Un espejo de cristal y mírate, y mírate. ¡Miénteme, tonto! Ten piedad de mí. Haz como que me quieres, como que me escuchas, como que te importo. Tu mentira es mi gasolina, tus besitos mi motor, tu ‘me gusta’ mi volante. Y allá vamos, por la carretera que lleva directa al éxito. ¡Qué bonito todo! Sonreír o morir, ésa e...

De la noche, el silencio y conticinios varios

El castellano posee numerosas palabras para definir las diferentes etapas de la noche. En origen, la distribución medieval laica era tan simple como: primeros gallos (entre las 12 y las 3), segundos o mediados gallos (entre las 3 y las 6), y terceros gallos (entre las 6 y el alba); en cuanto a la eclesiástica, llamaban vigilias a las partes y eran dos: vísperas (de 6 a 12) y maitines (de 12 a 6); muy curiosa resulta la clasificación militar, que distribuía la noche en vigilias o velas: vela de prima (de 6 a 9), vela de la modorra (de 9 a 12), vela de la modorrilla (de 12 a 3) y vela del alba (de 3 a 6). Pero, sin duda, la más relevante es la división de San Isidoro de Sevilla. Para él eran siete las partes de la noche: vesper (anochecer, últimas horas de la tarde que preceden a la llegada de las tinieblas), crepusculum (luz incierta, claridad entre la luz y las tinieblas, desde que se pone el sol hasta que es de noche), conticinium (hora de la noche en que todo está en silencio, todo...

¿Estamos en la luna?

Me ha surgido la pregunta: ¿Estamos en la luna? Si la tomamos en sentido literal se puede contestar no. De hecho, la NASA acaba de fracasar en su misión de enviar la nave Artemis 1 destino la Luna. Al parecer, tras detectarse varios problemas técnicos justo antes de la cuenta atrás y no poder solventarlos, se han visto obligados a suspender el lanzamiento y contemplar otras fechas para intentarlo de nuevo. Ha transcurrido más de medio siglo desde la última misión tripulada a la Luna, ¡medio siglo! Sinceramente, da mucho que pensar. Estamos hablando de 1969 y de la misión Apolo 11. Un viaje inaudito en un cohete, con tres astronautas a bordo, que aterrizan sin problema en la superficie lunar, se pasean, clavan una bandera, toman muestras del terreno, filman y fotografían todo el evento, se transmite en directo a la Tierra, y regresan sin sufrir percance alguno. No dudo de los conocimientos científicos, ni de los inmensos presupuestos manejados, ni del talento y esfuerzo de muchas person...

Perversas intenciones

Dicen que la intención es lo que cuenta. Muy bien. Contemos: un fuego, dos fuegos, tres fuegos... Fuegos que son incendios. Incontables incendios en la Península Ibérica a lo largo de un verano abrasador. Se constata que buena parte de ellos, la mayoría, han sido intencionados. Habrá que preguntarse: ¿a quién beneficia? Resulta inconcebible una actitud así. A finales de los 80 se llevó a cabo una campaña en televisión llamada “Todos contra el fuego”. Diferentes personalidades, entre músicos y actores, nos cantaban el peligro que suponen las imprudencias en el medio natural y alertaban de que estaba en juego nuestro futuro con el eslogan “Tú lo puedes evitar”. Curiosamente en ninguno de los diferentes anuncios y publirreportajes aparecía el elemento fuego, porque se pretendía hacer hincapié en la belleza del paisaje sin llamas: bosques, montañas, prados, lagos, manantiales, animalillos, bomberos y gente alegre disfrutando con responsabilidad. Parece que en esa época también se reguló un...

El lujo nuestro de cada día

Como un mantra, como la oración que un creyente repite diariamente antes de acostarse, como las campanas de las doce, cada mañana escucho el mismo cantar noticiero: sube el precio de… todo. Los productos de primera o segunda necesidad están alcanzando progresivamente la categoría de lujo. Y nos resulta incomprensible que la bola de nieve de la inflación vaya engrosando sin límite, afectando a materias primas, alimentos básicos y, por ende, alimentos procesados, productos fabricados, servicios, transporte y un largo etcétera. Desconozco hasta qué punto nos están vendiendo una 'moto' teledirigida, pues no soy experta en asuntos económicos ni mecánicos, ni mucho menos electrónicos. Pero, pese a no llevar tubo de escape, esta moto huele muy mal. Y los gurús economistas ya nos advierten: el olor, a no mucho tardar, será insoportable. A los ciudadanos de a pie nos toca de nuevo sufrir los efluvios de origen desconocido. Y, por darle la vuelta a la tortilla metafórica, a este paso va ...

Malas caras

La columna de hoy no se caracteriza por el buenrollismo, así que entiendo que no les apetezca leerla. No lo hagan, sobre todo si están disfrutando y no quieren tornar su buena cara o la arena playera por arena en los ojos. Hay cosas con las que no puedo. De hecho, en los inicios de este blog, ya intitulé un artículo como “ # Cosasqueno ”. Éste podría ser una continuación, pero no voy a relatar más asuntillos banales al fin y al cabo, sino a centrarme en una sola: las malas caras, con el matiz de equivalencia a malas personas, bichos, ‘demoños’. Son caras que incomodan, perturban, dan mal rollo. Rostros que, en su estado natural, reflejando la personalidad innata de su poseedor, cuando éste olvida que tiene una cámara delante, emergen en todo su esplendor expresivo y producen un efecto acongojante, casi diría de miedo. Si las observas durante diez segundos, automáticamente una piensa que ni esos diez segundos aguantaría compartiendo su presencia real sin sentir una incomodidad máxima. E...

Más y mejor periodismo

Ayuso ‘buenorra’ y otras invitadas a Zarzuela vestidas de “yo soy tu menstruación”. Esta frase introductoria es ni más ni menos que un titular de una noticia del periódico El Mundo. La vi el otro día, quedé anonadada y he querido rescatarla como auto-reclamo para escribir esta columna. Pertenece a la versión digital, desconozco si salió en papel. He aquí que se incluye en una de las secciones del periódico llamada LOC, situada entre las pestañas de ‘cultura’ y ‘televisión’. Puesto que no aclara lo que significan esas siglas y echando un vistazo general a las noticias que aparecen (con el color rojo asociado, más serio que el rosa o el amarillo), me he puesto a jugar a las adivinanzas: Lo que Ocurre con el Corazón; Lee, Ojea y Cotillea; Lujosas Opiniones sobre Celebrities; Líbrame de Ocurrencias Cabales; Lecturas para Ojos Calientes… He tenido que ‘googlear’ para obtener la respuesta correcta: La Otra Crónica. ¡Acabáramos! O sea, una avispada y atractiva selección de periodismo cuqui, m...

Las maneras del poder

Hace bien poco hemos tenido ocasión de conocer cómo se las gasta algún político para quitarse de encima a una periodista que ejercía su trabajo con normalidad. Y ésas no son maneras. «Manuarĭus» es el origen etimológico del término manera, que a su vez deriva de «manus». Luego, si hablamos de maneras, hemos de remitirnos a las manos como protagonistas. También quiero dirigirme hacia el poder y sus maneras buceando por la Roma clásica. Existían entonces tres maneras distintas de interpretar el poder: el «imperium», la «potestas» y la «auctoritas». El «imperium» era un poder absoluto propio de quienes tenían capacidad de mando. La «potestas» era el poder político capaz de imponer decisiones mediante la coacción y la fuerza. La «auctoritas» consistía en un poder moral basado en el reconocimiento o prestigio de una persona. Entre estos dos últimos conceptos descansaba el equilibrio del Estado. «Auctoritas» literalmente significa autoridad; hace referencia a un poder no vinculante pero soci...

Desde que el mundo es mundo

Hoy me ha surgido esta expresión sin pensar: "Desde que el mundo es mundo". Y rápidamente la he tomado como el rayo divino que atraviesa mi cabeza cual luz inspiradora para escribir este artículo. Creo en estas cosas, en la llegada inmediata de una idea como señal importante de algo. Pero claro, tiene su coste: lo de ‘sin pensar’ hay que transformarlo en ‘ahora ponte a pensar y escribe’. ¿Y desde cuándo se considera que el mundo es mundo? En su sentido general, la palabra “mundo” se refiere a la totalidad de entidades, al conjunto de la realidad o a todo lo que fue, es y será. ¡Toma ya! Me produce cierto vértigo o desasosiego reflexionar sobre la expresión última ‘todo lo que fue, es y será’, ya que implica todo el espacio y todo el tiempo. Universo, cosmos,… Abandono el reto. No ha lugar la aplicación del título que nos ocupa. Cerrando un poco el círculo conceptual, nos avenimos a otra acepción de mundo que habla del conjunto de todas las cosas que existen y de la humanidad....

Pantallas y pensamiento

Pantalleando todo el día. Así nos vemos cada vez más personas y de un espectro de edad cada vez más amplio. Se ha demostrado que nuestro mundo tecnológico provoca que un ciudadano medio se exponga diariamente a una información visual de 34 GB en forma de 100.000 palabras, lo que equivaldría a un libro de 300 páginas. Se trata de un auténtico bombardeo multimedia. Las diferentes pantallas a las que nos sometemos segmentan nuestra concentración. Producen en nuestro cerebro como explosiones discontinuas de atención flotante. Expertos han puesto nombre a esta propiedad: mentes saltamontes. De manera espasmódica vamos saltando de un punto a otro en multitarea. Y, aunque se trata de una actividad superficial, el estrés se apodera de nosotros por sobrecarga cognitiva. Así, se ha observado un descenso alarmante de la capacidad de concentración y un preocupante crecimiento del déficit de atención. Nos afecta a todos los usuarios, pero resulta de especial importancia en niños y jóvenes, por enco...