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Mostrando las entradas etiquetadas como respeto

In media res

Hace unas semanas fui invitada a una gala cultural, donde se entregaban los premios del año. Como era con invitación previa reserva y confirmación, no me preocupé más que de asistir puntual y elegante al acontecimiento, creyendo que todos íbamos a elegir asiento conforme llegáramos. Al dar el nombre y recoger el ticket en ventanilla, comprobé que ya tenía asignada butaca, por las últimas filas. No importa, me dije, todos los asistentes somos gente de la cultura y tienen que distribuirnos de alguna manera. Ya acomodados, el teatro sin palcos se exhibía lleno hasta la bandera. Cuál fue mi sorpresa al comprobar que el sector de primeras filas estaba copado de políticos, una pequeña selección de cada partido. Y no sólo de representantes actuales, sino también de aspirantes a ocupar un sillón en estas inminentes elecciones. Al margen de que el espectáculo que acompañaba a los premios no tenía el nivel esperado, el hecho de que en un acto público, ¡cultural!, se dé preeminencia a ciertos per...

¿Empoderadas?

El progreso siempre lleva o debería llevar implícito un avance en materia de derechos y libertades, sobre todo de los sectores menos favorecidos, para alcanzar el equilibrio. Cuando progresar, en realidad, supone la extremización de tendencias, la polarización y el desequilibrio, entonces la cosa no pinta bien, nos engañan. La conmemoración del 8M cada año da para reflexionar en este sentido. La mujer, ese ser marginado, ninguneado, cosificado, maltratado o ignorado a lo largo de los siglos, ha conseguido por fin hacerse oír en un mundo de hombres. Y gracias a insistentes reivindicaciones, protestas, luchas, sacrificios y movimientos feministas, hoy hemos alcanzado una equidad ‘bastante decente’ entre machos y féminas, si comparamos con un ayer no tan lejano. De acuerdo, todavía queda por hacer. Pero el tiempo de las brujas, monjas, esclavas, abnegadas esposas, madres reproductoras sin control y niñas inocentes ya pasó. Ahora ¡hemos llegado al empoderamiento! Ejem. Disculpen mi carrasp...

Personas y persianas

Los ciudadanos tenemos la costumbre de solucionar nuestras necesidades acudiendo a profesionales, cuyos servicios deben ofrecer las garantías suficientes para convencernos y asumir el trato de pagar lo convenido. Para el correcto funcionamiento de estos asuntos lo normal sería el equilibrio entre ambas partes, oferta y demanda, sin olvidar que hablamos de personas, en un lado y en otro. Después de varias experiencias recientes, negativas en este sentido, he llegado a conclusiones un tanto desesperanzadoras. Y es que la cosa no funciona como debería. He realizado unos encargos a diferentes profesionales, concretamente a una empresa de estufas, a una imprenta y a una cristalería. Algo sencillo y concreto. En los tres casos el producto recibido ha resultado erróneo, imperfecto o inservible para su cometido final, con la consiguiente pérdida de mi tiempo y del suyo, de mi dinero adelantado inciertamente, de su prestigio y de mi paciencia, con el inconveniente de gastos extra por mi parte e...