El término “tecnología” procede del griego téchnē (arte) y lógos (tratado). Fíjense, para dar con ese significado tenemos que dirigirnos a la tercera acepción que aparece en la RAE: Lenguaje propio de una ciencia o de un arte. Sin embargo, la acepción principal, la número uno, a lo que debemos atender es: Conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico. El mundo se vuelve pragmático. Cambiamos el arte por la ciencia, el disfrute creativo por la productividad, el tiempo de recreo por el cronómetro, la belleza por la utilidad, la filosofía por el márketing, el conocimiento por la información. Cuando todo puede coexistir en su justa medida, los que deciden ahí arriba pretenden polarizar nuestra forma de vivir hacia derroteros bastante fríos y tecnológicos. Añadamos ahora el adjetivo “nueva”, que es como darle el toque maestro. Y en plural, ya ni te cuento. Nuevas tecnologías. Resulta algo sugerente, tentador, seductor. Resuena e...
Una de cal y otra de arena. Una selección de mis artículos de actualidad. Mi columna de los sábados. Por Marisa Lanca