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Mostrando las entradas etiquetadas como sonrisa

El lujo nuestro de cada día

Como un mantra, como la oración que un creyente repite diariamente antes de acostarse, como las campanas de las doce, cada mañana escucho el mismo cantar noticiero: sube el precio de… todo. Los productos de primera o segunda necesidad están alcanzando progresivamente la categoría de lujo. Y nos resulta incomprensible que la bola de nieve de la inflación vaya engrosando sin límite, afectando a materias primas, alimentos básicos y, por ende, alimentos procesados, productos fabricados, servicios, transporte y un largo etcétera. Desconozco hasta qué punto nos están vendiendo una 'moto' teledirigida, pues no soy experta en asuntos económicos ni mecánicos, ni mucho menos electrónicos. Pero, pese a no llevar tubo de escape, esta moto huele muy mal. Y los gurús economistas ya nos advierten: el olor, a no mucho tardar, será insoportable. A los ciudadanos de a pie nos toca de nuevo sufrir los efluvios de origen desconocido. Y, por darle la vuelta a la tortilla metafórica, a este paso va ...

Malas caras

La columna de hoy no se caracteriza por el buenrollismo, así que entiendo que no les apetezca leerla. No lo hagan, sobre todo si están disfrutando y no quieren tornar su buena cara o la arena playera por arena en los ojos. Hay cosas con las que no puedo. De hecho, en los inicios de este blog, ya intitulé un artículo como “ # Cosasqueno ”. Éste podría ser una continuación, pero no voy a relatar más asuntillos banales al fin y al cabo, sino a centrarme en una sola: las malas caras, con el matiz de equivalencia a malas personas, bichos, ‘demoños’. Son caras que incomodan, perturban, dan mal rollo. Rostros que, en su estado natural, reflejando la personalidad innata de su poseedor, cuando éste olvida que tiene una cámara delante, emergen en todo su esplendor expresivo y producen un efecto acongojante, casi diría de miedo. Si las observas durante diez segundos, automáticamente una piensa que ni esos diez segundos aguantaría compartiendo su presencia real sin sentir una incomodidad máxima. E...

La comedia humana

Alguien dijo que la vida es básicamente el sentido del humor, el sentido del amor y un montón de sinsentidos. Y no le faltaba razón. Desde luego, no fue Honoré de Balzac. El autor francés nos dejó su mejor obra literaria, inmensa, con el título de “La comedia humana”, donde realiza un vivo retrato de la sociedad francesa del siglo XIX, analizada minuciosamente en todos los aspectos. Quiso realzar lo humano frente a su admirada “Divina comedia” de Dante. Y yo me tomo la libertad de aprovechar su título para este artículo. Etimológicamente, ‘comedia’ deriva del griego komoidía ; formada por komos , fiestas en homenaje al dios del vino Dionisos, y aoidós , cantores que entonaban piezas burlescas o de sátira política. Hoy en día la comedia hace alusión tanto al teatro en general, como a una obra dramática teatral o cinematográfica en cuya acción predominan los aspectos placenteros, festivos o humorísticos, con final feliz. Asimismo se aplica concretamente al género cómico. Otra acepción no...

De violencia, violentos y violetas

A tenor de la actualidad, quiero expresar mi rechazo a lo que resulta una cualidad totalmente descartable en una convivencia. Se trata de la violencia. Etimológicamente deriva del adjetivo en latín violentus : “el que actúa con mucha fuerza”. Y se verbaliza en violare : actuar violentamente, agredir. De ahí surge violar y violación. Tenemos un grave problema cuando ejercemos la violencia para expresar nuestro descontento (sujeto primero), cuando nos solidarizamos con ese sujeto mediante protestas agresivas (sujetos segundos), y después, cuando los cuerpos y fuerzas de seguridad responden a esos protestantes con excesiva autoridad (sujetos terceros). Ya entenderéis de qué hablo. Violencia llama a más violencia. Nunca es una solución. Y no importa si cualquier sujeto la aplica verbal o corporalmente, por acción, omisión o silencio cómplice; si es a persona, animal u objeto; asimismo, si responde a una causa o gratuitamente. No existe justificación al hecho de agredir con fuerza e i...

Reírse del mundo

Emiten en televisión un anuncio publicitario sobre un producto, de cuyo nombre ahora no quiero ni puedo acordarme, bastante sorprendente en su mensaje. En una reunión familiar, el joven hijo, temeroso de la posible bronca que le va a caer, le comenta a su padre que le ha rayado el coche. En el televisor del fondo se oyen las noticias, desesperanzadoras un día más, sobre la pandemia que nos toca vivir. El padre lo mira y, de repente, suelta una carcajada. El ambiente tenso se torna distendido. En otra escena, una chica sale de su casa: al mismo tiempo que cierra la puerta se da cuenta de que ha olvidado las llaves dentro. Su reacción no es de fastidio, al contrario, se le ilumina la cara con una gran sonrisa. Le siguen dos escenas similares: la de una pareja que coge el coche para ir a divertirse y no arranca, y la de una vivienda donde sus moradores observan cómo una inesperada gotera quiere arruinarles lo que iba a ser un prometedor día. En ambos casos los protagonistas también reacci...