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Mostrando las entradas etiquetadas como educación

‘Suave que me estás matando’

Existe una manifiesta tendencia a dulcificar los contenidos educativos de cara a la formación de nuestros infantes y jóvenes. Creamos un colchón suave y mullido con la intención de evitar roces, raspaduras, heridas y daños varios que puedan afectar negativamente a su desarrollo emocional. Educación entre algodones, como los príncipes y princesas que quieren los padres que sean, o así los consideran ya. Una realidad ‘ad usum delphini’. Esta expresión  proviene de finales del siglo XVII y se traduce literalmente: para uso del delfín. Se dice de una cosa adaptada y manipulada por interés de alguien, una versión que omite lo que puede ser ofensivo, violento, inapropiado, convertida a contenido ‘para todos los públicos’. En su origen, esta sentencia hacía referencia al Delfín, título con el que se conocía al primogénito del rey Luis XIV de Francia, cuyo preceptor educativo, el duque de Montausier, elegía lo que podía leer el joven estampando la fórmula ‘ad usum delphini’ sobre la cubi...

Psiquiatrizar la vida

El panorama de dolencias psicológicas y psiquiátricas cada vez es más extenso y determina gran parte de nuestras relaciones. ¿Qué está ocurriendo? Yo me pregunto si realmente los trastornos de la mente y la conducta son más numerosos y evidentes, o es que los especialistas nos los muestran con mayor frecuencia y se difunden rápidamente. Porque ahora proliferan los síndromes de todo tipo y de dudoso fundamento: posvacacional, del nido vacío, del cambio de hora, de la cabaña, del impostor... Éste último acabo de descubrirlo y me ha dejado atónita. Consiste en pensar, cuando uno triunfa, que ha llegado ahí por suerte y que en el fondo no lo merece. Sentirse un impostor y temer que te descubran. Vaya… ¿Y a eso hay que llamarlo síndrome? Por favor, dejemos de banalizar, pues estamos convirtiendo en enfermedad unos simples procesos a los que sólo hay que adaptarse. Entre miedos, fobias e hiperactividades varias nos están presentando un escenario cuasi-infantil, donde cualquier carita triste,...

Legados

Puedes decidir dejar un legado, por pequeño que sea, y ser recordado, o puedes decidir pasar desapercibido. Es una elección que marcará nuestra vida. Quizá mi primera vocación, la de maestra, vino condicionada de alguna manera por la voluntad de transmitir conocimiento como un bien preciado que no puede perderse. Vocación que, con el paso de los años, ha retornado sutilmente unida a la reflexión sobre la importancia de contribuir a un legado inmaterial, sea cultural o emocional. Hoy el cómico, presentador y escritor Ángel Martín, en su ‘Informativo matinal para ahorrar tiempo’ me ha recordado una frase de Harold Macmillan: “Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá”. Me parece muy acertada en el sentido de aprender para enseñar. Legar nuestro conocimiento en forma de ideas o creaciones y lanzarlas en lugar de arrinconarlas es un buen propósito. Legar en vez de relegar. Legar y no delegar. No hay sofá que valga cuando está en juego el futuro. Se trata de alimentar el prese...

Identidad en construcción

Hay días en que pasa una noticia de actualidad, así como de puntillas, y a una, en particular, se le presenta como un auténtico asalto, provocándole una expresión ojiplática. Ha sido el caso de hoy. La noticia en cuestión viene de Reino Unido y apunta que la Universidad de Northampton ha emitido un aviso de contenido previo a la lectura de la novela ‘1984’ de George Orwell por incluir «material explícito» que algunos estudiantes pueden entender como «ofensivo y molesto». Los alumnos han sido prevenidos en una asignatura llamada 'identidad en construcción'. La obra de Orwell, publicada en 1949, trata de la esencia del estado totalitario que persigue el pensamiento individual, manipula la información y vigila y reprime a sus ciudadanos. El terror reflejado en la novela estriba en la aniquilación del yo y la destrucción de la capacidad para reconocer la realidad. Contiene otros puntos interesantes como lo que puede ocurrirle a una sociedad que no valora las libertades a...

Coeficiente de sensibilidad

  Cuando iba al colegio, allá por el curso séptimo u octavo de EGB creo recordar, nos sometieron a las alumnas a unos test para medir el coeficiente intelectual. Se incluían infinidad de pruebas: de cálculo numérico, agilidad visual, comprensión verbal, capacidad viso-espacial, razonamiento, …cosas así. Supongo que, además de servir de trabajo fin de carrera o de investigación a la señorita psicóloga que nos explicó el procedimiento, nos repartió y recogió todos los ejercicios en papel, y finalmente envió la ficha de resultados a nuestros padres, digo yo que tendría la función de orientarnos psicológicamente para elegir la rama de ciencias o letras. Sólo sé que no se me dio mal, incluso me gustó, porque me lo tomé como un juego. Tampoco me quedé con el dato clave: el cociente intelectual, pero vamos, ni genio ni superdotada, ni me importa demasiado. Con una perspectiva temporal, ya muy inmersa en la adultez, me pregunto por el valor práctico de conocer la medida potencial de nuestr...