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Mostrando las entradas etiquetadas como suerte

Un petirrojo viene a verme

Cada cierto tiempo hay episodios que se repiten y somos poco o nada conscientes de ello. Cuando se producen, de repente nos provocan una especie de “déjà vu” o paramnesia, la sensación ficticia de creer recordar situaciones ya vividas. El cerebro enseguida reacciona y, muy cuerdo él, nos avisa: no alucines tanto, es nuevo, nunca antes había ocurrido. Pero, amigas y amigos, la intuición rara vez falla, la memoria mucho. En realidad, sí lo hemos vivido. Es el caso de la llegada de un petirrojo que ronda mi jardín desde hace una semana. Cuando lo descubrí me dije: tú me suenas mucho, ¿no vienes cada año? Luego, día tras día me sorprendo cuando, mirando por la ventana a media tarde, aparece de improviso posándose en una rama desnuda, como si cada instante que lo veo fuera la primera vez. ¡Qué precioso pájaro! Y permanezco unos minutos embelesada por su rechonchez, agilidad y viveza, ese vuelo rápido y corto, el trino incesante y dulzón, ese plumaje anaranjado del pecho, totalmente hipnótic...

Hoy no hablo de Donald Trump. Mi vida es más importante

La vida es tan generosa que constantemente va ofreciéndonos sus dádivas a lo largo de nuestro caminar, como migas de pan señalatorias o como las pequeñas recompensas en un juego electrónico. Podemos ignorarlas porque no despiertan nuestro interés y no les damos valor, o recogerlas para darles un uso material, emocional, espiritual, para enriquecernos y seguir avanzando. En ocasiones ocurre que esos ‘regalos’ se nos presentan con forma de piedra, clavo, astilla, o simplemente de boñiga. Entonces la cosa cambia. Nuestra percepción se torna en un “también es mala suerte…”. Llegan los tropiezos, las heridas, el dolor, el cansancio, las quejas y quizá hasta el abandono. La relación con el mundo, incluso con nosotros mismos, cambia. Es inevitable. Ante la adversidad, llámese contrariedad, infortunio, desventura, desgracia o fatalidad, podemos adoptar la tendencia de dejarnos arrastrar por la espiral, ésa que como un remolino líquido nos empuja hacia el fondo de nuestra zona oscura. Por c...