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Mostrando las entradas etiquetadas como libros

La conquista del aire

Cerrar un libro tras una lectura satisfactoria provoca una corriente de aire leve, como un último suspiro. El cúmulo de letras ordenadas que lentamente han ido rellenando en forma de ideas los huecos sedientos del cerebro ya han cumplido su misión. Territorio conquistado. Victoria. Acabo de terminar de leer un gran libro. Me siento henchida, enriquecida, pletórica. He adquirido una nueva dimensión. Y así, como quien no quiere la cosa, me he acordado de una canción, quizá la que más me gustó de Mecano en su momento: Aire. “Soñé por un momento que era aire. Oxígeno, nitrógeno y argón, sin forma definida ni color. Fui aire volador”.  Pienso en el aire de literatura y en el aire de música. Buenos aires para sanar. Respirar cultura. Exhalar creatividad. Aliento imprescindible para vivir. Y me viene a las venas otro Aire, el de José Mercé. “Aire, aire. Pasa, pasa. Que tengas la puerta abierta. La alegría pa' la casa. Aire pasa. Lele, pom pom. Aire nuevo, aire fresco pa’ la casa”. Hay que...

De lugares, palacios y memoria

Resulta incuestionable que la lectura de un libro siempre proporciona una enseñanza, por pequeña que sea, para nuestro bagaje intelectual, ése que anda metido en el bolsillo, o bolsón, depende del atuendo que lleve puesto nuestro cerebro, y del que echamos mano de vez en cuando para alimentarnos. En uno de los últimos libros que he leído, prologado por Juan Manuel de Prada, el mismo prologuista, hábil y prodigioso escritor, hablaba de ‘ loci memorabiles ’ (de los lugares memorables), y la curiosidad me condujo a un concepto que desconocía: el método loci. Cuentan que dicho método tiene sus orígenes en Grecia, siglo V a.C., cuando el poeta lírico Simónides de Ceos fue invitado a una celebración en Tesalia para amenizar con sus poemas el banquete que daba el rico Scopas. Éste se quejó de que en sus versos no quedaba tan bien parado como esperaba y, pagándole la mitad de lo prometido, lo echó. Tras salir de allí se desencadenó un terremoto, la casa quedó derruida y todos los comensales mu...