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Mostrando las entradas etiquetadas como basuraleza

Perversas intenciones

Dicen que la intención es lo que cuenta. Muy bien. Contemos: un fuego, dos fuegos, tres fuegos... Fuegos que son incendios. Incontables incendios en la Península Ibérica a lo largo de un verano abrasador. Se constata que buena parte de ellos, la mayoría, han sido intencionados. Habrá que preguntarse: ¿a quién beneficia? Resulta inconcebible una actitud así. A finales de los 80 se llevó a cabo una campaña en televisión llamada “Todos contra el fuego”. Diferentes personalidades, entre músicos y actores, nos cantaban el peligro que suponen las imprudencias en el medio natural y alertaban de que estaba en juego nuestro futuro con el eslogan “Tú lo puedes evitar”. Curiosamente en ninguno de los diferentes anuncios y publirreportajes aparecía el elemento fuego, porque se pretendía hacer hincapié en la belleza del paisaje sin llamas: bosques, montañas, prados, lagos, manantiales, animalillos, bomberos y gente alegre disfrutando con responsabilidad. Parece que en esa época también se reguló un...

Dando la lata

  En mis paseos campestres me encuentro cada vez más a menudo con elementos brillantes y coloristas que destacan entre la vereda del camino. Ellos, ahí recostados, me dan los buenos días. Y a mí, en lugar de una sonrisa, no pueden sino arrancarme un exabrupto que lanzo al aire sin contemplaciones. Son latas de refresco usadas, abandonadas a su suerte, en un lugar equivocado. Basuraleza. Me vienen a la memoria los viajes familiares de mi infancia. Eran largos trayectos. El más repetido llevaba la ruta Alcañiz-Valencia, por unas carreteras de interminables curvas. Había que detener el coche varias veces para solucionar un recurrente problema: “Papá, me mareo…”. Entonces mi madre preparaba un rápido tentempié mientras mi padre buscaba una lata. Sí, entre pinos y rocas desde luego no era tarea fácil, pero al final lograba el preciado objeto. Normalmente se trataba de un viejo bote de conserva o una lata de sardinas oxidada, pues a principios de los años 70 todavía no existían las beb...