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Mostrando las entradas etiquetadas como niñez

Tiempo de ciconias

Acabo de realizar un viaje a Alcañiz, muy deseado por amor paterno-filial y reencuentros familiares. Ha sido justo a las puertas de la primavera con tiempo todavía bastante fresco. Y nunca me habían llamado tanto la atención estas aves como hoy. Ciconia ciconia: lo que viene siendo la cigüeña blanca. En el trayecto desde Zaragoza a mi tierra madre, como esta vez iba liberada de volante, he tenido a disposición mis ojos para lo que no era asfalto y así he podido observar los innumerables nidos que jalonan las torres eléctricas, sobre todo por la zona de Quinto, Fuentes y el Burgo, de Ebro. Resulta impresionante la conquista del territorio metálico en altura, a lo largo de lo que abarca la vista en este paraje, con el gran río paralelo a la carretera. El vuelo de las cigüeñas es incesante. Esta mañana de domingo, desde el balcón de casa de mis padres, podía seguir observándolas. Tienen su asentamiento principal en la torre de la Iglesia de Santo Domingo. Desde luego, poseen una bella vi...

Hermosura de Cantagallos

Existen expresiones propias de lugares, cuyo origen se pierde en la historia. Las oyes decir a tus familiares y ellos, a su vez, las han heredado de sus ancestros. Algunas suenan extrañas, otras algo burdas, y luego está la que me surgió esporádicamente hace unos días, maravillosa, y me recordó la de veces que mi madre la ha pronunciado, sobre todo en mi niñez. “¡Ven aquí, hermosura de Cantagallos!”. Digamos que se trata de un buen piropo, con una pizca de socarronería. Al menos, así le parece a esta alcañizana. HermosuradeCantagallos. Suena bien. Da gusto decirlo de corridillo. Como otra voz típica local: rebordenca. “Anda, no me seas rebordenca”, que equivale a borde, pero elevado al cuadrado. Muy a menudo desconocemos el porqué, el dónde y el cuándo del uso de estas expresiones, aunque no se nos escapa el para qué, la intención al pronunciarlas. Resulta curioso el hecho de que en la nomenclatura de parajes y municipios peninsulares abundan los ‘cantantes’. Cantalobos, Cantalapiedra,...

Como las manos de un niño

Una tierna criatura humana de un año de edad es lo más parecido a una flor recién abierta por primavera. Como en una conjunción astral fantástica, este sábado mi estar vital cuenta con los tres seres: niña, flores y llegada del ‘ primo v ēre ’. Ah, que no me refiero a un familiar lejano turco, de lo cual me alegraría mucho también. Es la forma en latín de decir ‘primera primavera’. Hasta el siglo XVII eran cuatro las estaciones: verano, estío, otoño e invierno. Al verano se le llamaba Ver ānum t ĕmpŭs , que significa literalmente ‘tiempo de primavera’. Después Cervantes designaba al periodo que va desde mediados de marzo a mediados de septiembre con tres nombres: ‘primavera’ al comienzo, ‘verano’ en su parte intermedia, y ‘estío’ hasta el final de la estación. Fue a finales del siglo XVIII cuando se hace normativo, por su uso común, llamar ‘primavera’ a lo que venía siendo el verano, así como ‘verano’ a lo que hasta ese momento se llamaba estío. ¡La primavera!, ese esperado tiemp...

Blanco níveo

Por estos lares la nieve resulta algo excepcional. Y, cuando llega, provoca reacciones de toda índole. La primera es ilusión. Nos ilusionamos y asombramos. La observamos caer con una emoción desbordada, como lo hace un niño, como lo hicimos nosotros mismos en nuestra niñez. A pesar de las molestias que ocasiona a muchos niveles, parece que el augurio de buenaventura sobrepasa en alto grado a los inconvenientes prácticos. También nos genera un ímpetu por pisarla, tocarla, interactuar con ella y, por supuesto, que nos haga cosquillas en la cara. Momentos felices. Para mí hay dos cosas sobresalientes de este elemento que me seducen y me atrapan. Una es su color. La nieve posada, sin mácula, es de un blanco sobrenatural. Pura luz, fría, pero luz, de la que no molesta mirar. Lo he comprobado hoy. Todo lo que yo creía blanco: el pelo de mi gata Umeboshi, las sillas de plástico del jardín, los desconchados calíferos del muro, han resultado amarillentos o ligeramente oscuros, junto a la superf...