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Mostrando las entradas etiquetadas como recuerdos

Trapos viejos

Una anda desde ayer tomando conciencia de que el cuarenta de mayo acaba de cumplirse. Toca esa tediosa tarea de apartar los sayos y sacar la ropa propia de cuando la temperatura ya no baja de 22 grados en la franja central del día. Hay que coger el toro por los cuernos tomando la gran decisión: vaciar los armarios a saco, cajones y estanterías varias, y extenderlo todo sobre la cama; en un cuarto la de la pasada estación, en otro la de la nueva. Es entonces cuando te haces a la idea de… ¡válgame dios! …de muchas cosas. La primera impresión que llega cuando aprovechas para limpiar cada hueco vacío es que el espacio aparecido es más grande de lo que creías. Tu propósito va a ser volver a llenarlo esta vez con organización y un toque de minimalismo. Vamos ahora a por la ropa de invierno que habrá que apalancar en la zona más alta. No, mejor abordaremos la de verano y, de paso, a ver lo que pillo para ponerme ya. Como previamente he ido bajándola a brazadas, bulto va y bulto viene, está ex...

La belleza áurea de lo cotidiano

  En uno de los primeros cursos que realicé en la Escuela de Artes de Zaragoza me topé con una asignatura extraña. Se llamaba Naturaleza, materiales y tecnología.  Recuerdo perfectamente a la profesora: de aire algo hippy, como risueña y triste a la vez y con la mirada enfocada al infinito muy a menudo. En su ensimismamiento, de repente reaccionaba clavando los ojos en cualquiera de los alumnos, a la vez que formulaba una pregunta seria, para hacernos reflexionar. Casi a principio de curso y tras una larga disertación sobre el porqué de la belleza de algunos objetos y la fealdad epatante de otros, nos pidió que realizáramos un trabajo especial sobre la proporción áurea en relación con lo bello. Reconozco que el tema me subyugó. Revisé mis apuntes y, sin tener una enciclopedia o un libro a mano en consonancia con el asunto [claro, recordemos que entonces no existía la red para navegar en busca de información], comencé a observar a mi alrededor. En el reducido piso estudiantil d...

La memoria de los monstruos

Anda el mercado obsesionado por vendernos cada día maquinitas diversas con más memoria que el modelo anterior. En este sentido se entiende como memoria la capacidad de almacenamiento de información y conocimiento. Se le llama también memoria RAM, de acceso aleatorio, rápido y temporal; asimismo puede ser de almacenamiento masivo, lento pero de naturaleza más permanente. Otros tipos, menos comunes, llevan nombres como memoria holográfica, memoria de cambio de fase y memoria molecular. Datos, datos, datos... Estamos rodeados de pequeños monstruos ávidos de información, chupópteros de nuestro día a día, datos personales que subastan al mejor postor, quien los convierte en algoritmos, para después ofrecernos sueños que necesitamos comprar sí o sí. Y así, la memoria individual de cada criatura va mermando poco a poco, pues derivamos nuestra capacidad cognitiva a estas máquinas que nos hacen la vez de cerebro auxiliar. Producimos datos y los trasvasamos inmediatamente al monstruo con boca en...

De lugares, palacios y memoria

Resulta incuestionable que la lectura de un libro siempre proporciona una enseñanza, por pequeña que sea, para nuestro bagaje intelectual, ése que anda metido en el bolsillo, o bolsón, depende del atuendo que lleve puesto nuestro cerebro, y del que echamos mano de vez en cuando para alimentarnos. En uno de los últimos libros que he leído, prologado por Juan Manuel de Prada, el mismo prologuista, hábil y prodigioso escritor, hablaba de ‘ loci memorabiles ’ (de los lugares memorables), y la curiosidad me condujo a un concepto que desconocía: el método loci. Cuentan que dicho método tiene sus orígenes en Grecia, siglo V a.C., cuando el poeta lírico Simónides de Ceos fue invitado a una celebración en Tesalia para amenizar con sus poemas el banquete que daba el rico Scopas. Éste se quejó de que en sus versos no quedaba tan bien parado como esperaba y, pagándole la mitad de lo prometido, lo echó. Tras salir de allí se desencadenó un terremoto, la casa quedó derruida y todos los comensales mu...