Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como demonios

Pandemonium

La vida nos pone a prueba constantemente. Tras conseguir un orden en cualquier ámbito, una relativa calma donde relajar cuerpo y mente, llega el pandemonium. Del griego Pan (todo) y daimónion (pequeño espíritu o pequeño ángel, que luego interpretó el cristianismo como ángel caído o demonio), Pandemonium adquirió el significado de ‘capital imaginaria del reino infernal’. Hoy se utiliza como sinónimo de tumulto, confusión, desorden, revoltijo, alboroto, caos, escándalo, revolución, barahúnda, bullicio, lío, embrollo. Pese a no ser una palabra en principio bella, acaba seduciendo a los que amamos el lenguaje, la etimología y la semántica. Y, casi siempre, nos dejamos embaucar por el significado original. ¿Quién dejaría escapar un paraíso repleto de angelillos? Se me antoja un totum revolutum de espíritus que buscan despertar tu conciencia, un gran puñado de ideas ligeras que atrapar al vuelo para amalgamar un pensamiento importante. También podría asemejarse a las mariposas en el estóm...

Malas caras

La columna de hoy no se caracteriza por el buenrollismo, así que entiendo que no les apetezca leerla. No lo hagan, sobre todo si están disfrutando y no quieren tornar su buena cara o la arena playera por arena en los ojos. Hay cosas con las que no puedo. De hecho, en los inicios de este blog, ya intitulé un artículo como “ # Cosasqueno ”. Éste podría ser una continuación, pero no voy a relatar más asuntillos banales al fin y al cabo, sino a centrarme en una sola: las malas caras, con el matiz de equivalencia a malas personas, bichos, ‘demoños’. Son caras que incomodan, perturban, dan mal rollo. Rostros que, en su estado natural, reflejando la personalidad innata de su poseedor, cuando éste olvida que tiene una cámara delante, emergen en todo su esplendor expresivo y producen un efecto acongojante, casi diría de miedo. Si las observas durante diez segundos, automáticamente una piensa que ni esos diez segundos aguantaría compartiendo su presencia real sin sentir una incomodidad máxima. E...