Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como equilibrio

¿Empoderadas?

El progreso siempre lleva o debería llevar implícito un avance en materia de derechos y libertades, sobre todo de los sectores menos favorecidos, para alcanzar el equilibrio. Cuando progresar, en realidad, supone la extremización de tendencias, la polarización y el desequilibrio, entonces la cosa no pinta bien, nos engañan. La conmemoración del 8M cada año da para reflexionar en este sentido. La mujer, ese ser marginado, ninguneado, cosificado, maltratado o ignorado a lo largo de los siglos, ha conseguido por fin hacerse oír en un mundo de hombres. Y gracias a insistentes reivindicaciones, protestas, luchas, sacrificios y movimientos feministas, hoy hemos alcanzado una equidad ‘bastante decente’ entre machos y féminas, si comparamos con un ayer no tan lejano. De acuerdo, todavía queda por hacer. Pero el tiempo de las brujas, monjas, esclavas, abnegadas esposas, madres reproductoras sin control y niñas inocentes ya pasó. Ahora ¡hemos llegado al empoderamiento! Ejem. Disculpen mi carrasp...

La vida hacia adentro

Nuestra fragilidad se torna a veces tan evidente que no llegamos a reconocernos. Es entonces cuando algo se rompe ahí adentro, en la parte más delicada, y sucumbimos ante un nuevo estado mental que nos posee y condiciona nuestra salud. Todos, en algún momento, somos cristales rotos. El bienestar emocional, psíquico y social constituye la piedra angular de la salud mental. Su cuidado implica convertirnos en equilibristas sobre la cuerda floja que une el yo con el entorno socio-cultural circundante. La forma de pensar, sentir, reaccionar y actuar ante situaciones de estrés marcará nuestra calidad de vida. Por eso, siendo tan diferentes y a la vez tan similares, humanos al fin, cada individuo es susceptible de temblar ante un movimiento o sacudida fuerte de la superficie que pisa, e incluso de perder el equilibrio y caer al pozo.  Al caminar sobre la cuerda, pueden darse situaciones especialmente preocupantes. Cuando resulta imposible bailar con un demonio en la espalda, cuando debes ...