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Mostrando las entradas etiquetadas como compartir

La piel de la empatía. [Humanidad 7.0]

He soñado más de una vez con una remota posibilidad, en términos de dolor: que los humanos tuviéramos un séptimo sentido, la cualidad de transmitir durante unos instantes, cinco o diez segundos bastarían, una sensación propia a otra persona, en tiempo e intensidad reales. Ese sentido acogería del mismo modo la cualidad inversa, la de sintonizar para recibir la sensación ajena, lo que metafóricamente expresamos como ‘ponerse en la piel de otro’. Cuando se sufre una dolencia y tratas de describir cómo y cuánto duele a cualquiera, o en concreto a un profesional de la medicina, éste suele pedir que valoremos la intensidad del dolor en una escala de uno a diez. En esa situación, lo que verdaderamente pensamos es: “Me gustaría que, por un momento, pudieras ponerte en mi lugar y sentir lo que yo siento ahora”. Es así como nos comprenderían del todo. Ésa es la posibilidad a la que me refiero, el séptimo sentido, la empatía real. Implicaría un mutuo acuerdo entre dos personas o, por lo menos, l...

Cuéntamelo

“Si te pasa algo cuéntamelo, porque no es justo que riamos juntos y llores solo”. Es una frase que acabo de leer colgada en la red, justo en el tramo final de un día que me ha resultado tan exasperante como desesperanzador. Y me ha enternecido. Suelo escribir por aquí con la intención de compartir mis ideas sobre la actualidad, así como aprendizajes recientes, curiosidades descubiertas, reflexiones varias, que tienden más a la cal que a la arena, más a la sonrisa que al cabreo. Creo que hay alguien al otro lado que me lee, que para mí es como decir que me escucha. Y, aunque perfectamente consciente de que lo que se dice 'multitud' no es, con saber que son unos pocos, aunque sólo fuera uno, me basta para que el hecho de compartir adquiera el significado idóneo: estamos juntos. Virtualmente, pero bien cerca. Te cuento cosas, cuento contigo, cuenta conmigo. Hoy tengo la mochila llena de arena, ya lo siento. Un gran peso muy poco rentable que necesito descargar. Y precisamente es f...

En compañía

  Tengo una gata, Umeboshi, que está a punto de parir, y un gato, Canelo, que es su hermano. Su madre, Princesa, tuvo siete lindos gatitos que fue criando hasta que se hicieron casi   adolescentes. Todos eran muy felices y yo también observando su evolución. Un día Princesa consideró que ya les había enseñado lo suficiente para saber sobrevivir, el conejico que como buena madre cazaba a diario no daba de sí para semejante prole ya carnívora devoradora, y decidió cambiar de hogar. Quien quiso la siguió, ayudó a algún indeciso o indecisa, y todos desaparecieron a excepción de Canelo. El nombre se lo asigné por el color de su pelo, pero también por su timidez. Igual me equivoqué y realmente supo decidir bien. Al fin y al cabo, aquí contaba-cuenta con su ración segura de pienso, algún resto de comida sobrante y mimos a diario. El caso es que, pasado un mes de la huida, cual hermana pródiga, regresó la hermosa de ojos verdes Umeboshi. No debió de gustarle la vida nómada de su fam...