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La belleza áurea de lo cotidiano

  En uno de los primeros cursos que realicé en la Escuela de Artes de Zaragoza me topé con una asignatura extraña. Se llamaba Naturaleza, materiales y tecnología.  Recuerdo perfectamente a la profesora: de aire algo hippy, como risueña y triste a la vez y con la mirada enfocada al infinito muy a menudo. En su ensimismamiento, de repente reaccionaba clavando los ojos en cualquiera de los alumnos, a la vez que formulaba una pregunta seria, para hacernos reflexionar. Casi a principio de curso y tras una larga disertación sobre el porqué de la belleza de algunos objetos y la fealdad epatante de otros, nos pidió que realizáramos un trabajo especial sobre la proporción áurea en relación con lo bello. Reconozco que el tema me subyugó. Revisé mis apuntes y, sin tener una enciclopedia o un libro a mano en consonancia con el asunto [claro, recordemos que entonces no existía la red para navegar en busca de información], comencé a observar a mi alrededor. En el reducido piso estudiantil d...

La memoria de los monstruos

Anda el mercado obsesionado por vendernos cada día maquinitas diversas con más memoria que el modelo anterior. En este sentido se entiende como memoria la capacidad de almacenamiento de información y conocimiento. Se le llama también memoria RAM, de acceso aleatorio, rápido y temporal; asimismo puede ser de almacenamiento masivo, lento pero de naturaleza más permanente. Otros tipos, menos comunes, llevan nombres como memoria holográfica, memoria de cambio de fase y memoria molecular. Datos, datos, datos... Estamos rodeados de pequeños monstruos ávidos de información, chupópteros de nuestro día a día, datos personales que subastan al mejor postor, quien los convierte en algoritmos, para después ofrecernos sueños que necesitamos comprar sí o sí. Y así, la memoria individual de cada criatura va mermando poco a poco, pues derivamos nuestra capacidad cognitiva a estas máquinas que nos hacen la vez de cerebro auxiliar. Producimos datos y los trasvasamos inmediatamente al monstruo con boca en...

Perversas intenciones

Dicen que la intención es lo que cuenta. Muy bien. Contemos: un fuego, dos fuegos, tres fuegos... Fuegos que son incendios. Incontables incendios en la Península Ibérica a lo largo de un verano abrasador. Se constata que buena parte de ellos, la mayoría, han sido intencionados. Habrá que preguntarse: ¿a quién beneficia? Resulta inconcebible una actitud así. A finales de los 80 se llevó a cabo una campaña en televisión llamada “Todos contra el fuego”. Diferentes personalidades, entre músicos y actores, nos cantaban el peligro que suponen las imprudencias en el medio natural y alertaban de que estaba en juego nuestro futuro con el eslogan “Tú lo puedes evitar”. Curiosamente en ninguno de los diferentes anuncios y publirreportajes aparecía el elemento fuego, porque se pretendía hacer hincapié en la belleza del paisaje sin llamas: bosques, montañas, prados, lagos, manantiales, animalillos, bomberos y gente alegre disfrutando con responsabilidad. Parece que en esa época también se reguló un...

Non ti preoccupare

Ayer observé que una expresión italiana era tendencia en una red social. #NonTiPreoccupare rezaba la etiqueta. Su significado en castellano resulta sencillo: no te preocupes, tranquilo, está bien, descuida, no pasa nada, no hay problema. Y me gustó. Se ve que el verano ya está plenamente instalado, no sólo en el ambiente casi irrespirable de la canícula sino también en la conciencia colectiva, y mucha gente se muere de ganas por expresarlo. Equivalente a la anglosajona y famosa ‘Don’t Worry, Be Happy’, nos sugiere desconectar de los problemas, preocupaciones y angustias varias, y dar a la mente un merecido descanso reparador. Desde luego, es imprescindible emplear el período vacacional, sea cual sea su duración, para tal menester. Mas lo que verdaderamente proporciona la deseada tranquilidad es una actitud que también adopta nombre italiano: ‘Dolce far niente’, es decir, el placer de no hacer nada. Ese dulce relax de contemplación, ese dejarse… ¡qué necesario es! Vamos, lo que en éste,...

Pigmalión que estás en los cielos

¿Por qué miramos al cielo cuando esperamos que un deseo se cumpla? No le pedimos a Pigmalión precisamente, que ni fue santo ni dios griego. Sin embargo, algo tiene que ver con deidades y en este asunto. Fue un escultor que vivía en la isla de Creta y se enamoró de una bellísima estatua que él mismo había creado: Galatea. Tan fuertes eran sus sentimientos por ella que la diosa Afrodita le concedió el deseo de convertirla en mujer de carne y hueso, para poder amarla en la vida real, como así fue según el mito que recreó Ovidio en sus Metamorfosis . El psicólogo social Rosenthal bautizó con el término ‘efecto Pigmalión’ al fenómeno mediante el cual las expectativas y creencias de una persona influyen en el rendimiento de otra, tanto para bien como para mal. Sin duda, es de puro sentido común. La predisposición a tratar a alguien de una determinada manera condicionará en mayor o menor grado su conducta. Cuando estas expectativas proceden de un individuo hacia sí mismo, el fenómeno se conoc...

El lujo nuestro de cada día

Como un mantra, como la oración que un creyente repite diariamente antes de acostarse, como las campanas de las doce, cada mañana escucho el mismo cantar noticiero: sube el precio de… todo. Los productos de primera o segunda necesidad están alcanzando progresivamente la categoría de lujo. Y nos resulta incomprensible que la bola de nieve de la inflación vaya engrosando sin límite, afectando a materias primas, alimentos básicos y, por ende, alimentos procesados, productos fabricados, servicios, transporte y un largo etcétera. Desconozco hasta qué punto nos están vendiendo una 'moto' teledirigida, pues no soy experta en asuntos económicos ni mecánicos, ni mucho menos electrónicos. Pero, pese a no llevar tubo de escape, esta moto huele muy mal. Y los gurús economistas ya nos advierten: el olor, a no mucho tardar, será insoportable. A los ciudadanos de a pie nos toca de nuevo sufrir los efluvios de origen desconocido. Y, por darle la vuelta a la tortilla metafórica, a este paso va ...

Malas caras

La columna de hoy no se caracteriza por el buenrollismo, así que entiendo que no les apetezca leerla. No lo hagan, sobre todo si están disfrutando y no quieren tornar su buena cara o la arena playera por arena en los ojos. Hay cosas con las que no puedo. De hecho, en los inicios de este blog, ya intitulé un artículo como “ # Cosasqueno ”. Éste podría ser una continuación, pero no voy a relatar más asuntillos banales al fin y al cabo, sino a centrarme en una sola: las malas caras, con el matiz de equivalencia a malas personas, bichos, ‘demoños’. Son caras que incomodan, perturban, dan mal rollo. Rostros que, en su estado natural, reflejando la personalidad innata de su poseedor, cuando éste olvida que tiene una cámara delante, emergen en todo su esplendor expresivo y producen un efecto acongojante, casi diría de miedo. Si las observas durante diez segundos, automáticamente una piensa que ni esos diez segundos aguantaría compartiendo su presencia real sin sentir una incomodidad máxima. E...

Legados

Puedes decidir dejar un legado, por pequeño que sea, y ser recordado, o puedes decidir pasar desapercibido. Es una elección que marcará nuestra vida. Quizá mi primera vocación, la de maestra, vino condicionada de alguna manera por la voluntad de transmitir conocimiento como un bien preciado que no puede perderse. Vocación que, con el paso de los años, ha retornado sutilmente unida a la reflexión sobre la importancia de contribuir a un legado inmaterial, sea cultural o emocional. Hoy el cómico, presentador y escritor Ángel Martín, en su ‘Informativo matinal para ahorrar tiempo’ me ha recordado una frase de Harold Macmillan: “Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá”. Me parece muy acertada en el sentido de aprender para enseñar. Legar nuestro conocimiento en forma de ideas o creaciones y lanzarlas en lugar de arrinconarlas es un buen propósito. Legar en vez de relegar. Legar y no delegar. No hay sofá que valga cuando está en juego el futuro. Se trata de alimentar el prese...

Más y mejor periodismo

Ayuso ‘buenorra’ y otras invitadas a Zarzuela vestidas de “yo soy tu menstruación”. Esta frase introductoria es ni más ni menos que un titular de una noticia del periódico El Mundo. La vi el otro día, quedé anonadada y he querido rescatarla como auto-reclamo para escribir esta columna. Pertenece a la versión digital, desconozco si salió en papel. He aquí que se incluye en una de las secciones del periódico llamada LOC, situada entre las pestañas de ‘cultura’ y ‘televisión’. Puesto que no aclara lo que significan esas siglas y echando un vistazo general a las noticias que aparecen (con el color rojo asociado, más serio que el rosa o el amarillo), me he puesto a jugar a las adivinanzas: Lo que Ocurre con el Corazón; Lee, Ojea y Cotillea; Lujosas Opiniones sobre Celebrities; Líbrame de Ocurrencias Cabales; Lecturas para Ojos Calientes… He tenido que ‘googlear’ para obtener la respuesta correcta: La Otra Crónica. ¡Acabáramos! O sea, una avispada y atractiva selección de periodismo cuqui, m...

Música celestial

Escuchar “Claro de luna” de Claude Debussy en celesta. Una experiencia de música celestial al pie de la letra. El sonido es angelical, mágico, ideal para sumergir en un sueño placentero a un niño o relajar al adulto más insomne. Desconocía la existencia del instrumento llamado celesta. Cuando hablamos coloquialmente de música celestial hacemos referencia a alguien que se expresa con muchas palabras elegantes e innecesarias o promesas vacías, «eso suena a música celestial». También se le conoce como “música de las esferas”. Y con este sentido voy a adentrarme un poco en el cautivador término. La música de las esferas ha apasionado desde siempre a los estudiosos del Universo. Para los pitagóricos, los tonos emitidos por los planetas dependían de las proporciones aritméticas de sus órbitas alrededor de la Tierra, de la misma forma que la longitud de las cuerdas de una lira determina sus tonos. Las esferas más cercanas producen tonos graves, que se agudizan a medida que la distancia aument...

Vuelve cuando quieras

Hay una especie en el mundo animal que no deja de sorprenderme. Ya escribí una columna sobre ellos en abril del pasado año. Pero la historia gatuna continúa. Umeboshi fue una linda gatita, cuyo relato vital dejé en el punto de su gran panza por embarazo y la compañía de su hermano Canelo, que hizo amorosamente de fiel acompañante y cuidador. Pues, como estaba previsto, dio a luz a unas cuantas crías y a los pocos meses otras tantas, de las cuales, hoy están presentes dos gatas: Cati y Lula. Mocetas provenientes una de cada camada, se llevan unas doce semanas. Tras la ausencia de su madre, tío y resto de familia, ambas se han comportado como modelo de hermandad, queriéndose, turnándose en la caza de conejos, alimentándose, cuidándose y saliendo de farra por los ribazos. Todo en común, hasta tal punto, que han quedado preñadas a la vez. Me preguntaba de cuál de todos los señoritos gatos rondadores se prendaron, pero hoy lo tengo claro: su propio padre. El caso es que Cati, la mayor, par...

Cabreo 'elegante'

Me he estrenado con una institución: el Justicia de Aragón. Fue el pasado jueves. Sumamente cabreada por un problema que ya no sé cómo resolver y me perjudica gravemente, a mí y a mucha gente, la luz, ¡ay la luz!, decidí ponerme manos a la obra y redactar una carta-queja que envié a través de la web destinada a ello. Para mi sorpresa, justo al día siguiente recibo una notificación que incluye una carta respuesta del mismo Justicia de Aragón. Redacción óptima, ortografía impecable, sin un solo anglicismo, sin florituras, de comprensión clara para un ciudadano medio. ¡Oh!  En ella se acusa recibo de mi queja, se compromete a revisarla y a actuar si conviene a nivel individual o colectivo, y agradece mi confianza “esperando que la gestión de su asunto esté a la altura de sus expectativas”. Esta última frase ¡es perfecta!  Me llama la atención la disposición armónica de la estructura epistolar. El logotipo en color de la Institución con el nombre y apellidos de la persona que la ...

Las maneras del poder

Hace bien poco hemos tenido ocasión de conocer cómo se las gasta algún político para quitarse de encima a una periodista que ejercía su trabajo con normalidad. Y ésas no son maneras. «Manuarĭus» es el origen etimológico del término manera, que a su vez deriva de «manus». Luego, si hablamos de maneras, hemos de remitirnos a las manos como protagonistas. También quiero dirigirme hacia el poder y sus maneras buceando por la Roma clásica. Existían entonces tres maneras distintas de interpretar el poder: el «imperium», la «potestas» y la «auctoritas». El «imperium» era un poder absoluto propio de quienes tenían capacidad de mando. La «potestas» era el poder político capaz de imponer decisiones mediante la coacción y la fuerza. La «auctoritas» consistía en un poder moral basado en el reconocimiento o prestigio de una persona. Entre estos dos últimos conceptos descansaba el equilibrio del Estado. «Auctoritas» literalmente significa autoridad; hace referencia a un poder no vinculante pero soci...

Mapas emocionales o los patrones de la vida

Desde ayer se ha producido un cambio en mi vida. Es importante. Me falta una persona. Sabía que estaba y ya no está. Pienso continuamente en ese ser tan querido. Siento muchas emociones que me llevan, como en una montaña rusa, a ascender suave por un paisaje de sonrisas, recuerdos líquidos y estampas amables, para descender luego en picado hacia una realidad implacable, de no retorno, de pérdida absurdamente cruel. Dicen que existe una geografía emocional que se refleja en un mapa de nosotros mismos. Nunca había reparado en ello, y no sé si conozco bien ese panorama interior que me define. Lo que sí sé es que algo se ha quebrado, en algún punto de mi carne la tierra se ha hundido y se ha formado un pozo, un cráter, una grieta…, en definitiva, una falla. "¿Cómo rellenar ese hueco oscuro?". Nuestro mapa emocional, conceptualmente hablando, acoge un conjunto de conexiones e interrelaciones, conscientes e inconscientes, entre los diferentes sentimientos, creencias y pensamientos ...

Desde que el mundo es mundo

Hoy me ha surgido esta expresión sin pensar: "Desde que el mundo es mundo". Y rápidamente la he tomado como el rayo divino que atraviesa mi cabeza cual luz inspiradora para escribir este artículo. Creo en estas cosas, en la llegada inmediata de una idea como señal importante de algo. Pero claro, tiene su coste: lo de ‘sin pensar’ hay que transformarlo en ‘ahora ponte a pensar y escribe’. ¿Y desde cuándo se considera que el mundo es mundo? En su sentido general, la palabra “mundo” se refiere a la totalidad de entidades, al conjunto de la realidad o a todo lo que fue, es y será. ¡Toma ya! Me produce cierto vértigo o desasosiego reflexionar sobre la expresión última ‘todo lo que fue, es y será’, ya que implica todo el espacio y todo el tiempo. Universo, cosmos,… Abandono el reto. No ha lugar la aplicación del título que nos ocupa. Cerrando un poco el círculo conceptual, nos avenimos a otra acepción de mundo que habla del conjunto de todas las cosas que existen y de la humanidad....

Pantallas y pensamiento

Pantalleando todo el día. Así nos vemos cada vez más personas y de un espectro de edad cada vez más amplio. Se ha demostrado que nuestro mundo tecnológico provoca que un ciudadano medio se exponga diariamente a una información visual de 34 GB en forma de 100.000 palabras, lo que equivaldría a un libro de 300 páginas. Se trata de un auténtico bombardeo multimedia. Las diferentes pantallas a las que nos sometemos segmentan nuestra concentración. Producen en nuestro cerebro como explosiones discontinuas de atención flotante. Expertos han puesto nombre a esta propiedad: mentes saltamontes. De manera espasmódica vamos saltando de un punto a otro en multitarea. Y, aunque se trata de una actividad superficial, el estrés se apodera de nosotros por sobrecarga cognitiva. Así, se ha observado un descenso alarmante de la capacidad de concentración y un preocupante crecimiento del déficit de atención. Nos afecta a todos los usuarios, pero resulta de especial importancia en niños y jóvenes, por enco...

Tiempo de ciconias

Acabo de realizar un viaje a Alcañiz, muy deseado por amor paterno-filial y reencuentros familiares. Ha sido justo a las puertas de la primavera con tiempo todavía bastante fresco. Y nunca me habían llamado tanto la atención estas aves como hoy. Ciconia ciconia: lo que viene siendo la cigüeña blanca. En el trayecto desde Zaragoza a mi tierra madre, como esta vez iba liberada de volante, he tenido a disposición mis ojos para lo que no era asfalto y así he podido observar los innumerables nidos que jalonan las torres eléctricas, sobre todo por la zona de Quinto, Fuentes y el Burgo, de Ebro. Resulta impresionante la conquista del territorio metálico en altura, a lo largo de lo que abarca la vista en este paraje, con el gran río paralelo a la carretera. El vuelo de las cigüeñas es incesante. Esta mañana de domingo, desde el balcón de casa de mis padres, podía seguir observándolas. Tienen su asentamiento principal en la torre de la Iglesia de Santo Domingo. Desde luego, poseen una bella vi...

No quiero hablar de guerras

Las razones que puede tener un hombre para abominar de otro o para quererlo son infinitas. Lo decía Borges en uno de sus cuentos titulado “La forma de la espada”. Estoy de acuerdo. Por ello, dudar acerca del bien y el mal, de quién es un héroe o un villano, nos hace acrecentar el sentido común. No hay certezas absolutas, como tampoco debemos dudar basándonos en la compasión o los prejuicios. Dudas razonables siempre. Hoy todos hablan de lo que yo no quiero hablar. Pero pienso en ello, quizá demasiado, porque es difícil evitar las salpicaduras que la actualidad nos vomita sin piedad. No puedo taparme los oídos ni cerrar los ojos, aunque tiendo a morderme la lengua, que ya está a punto de sangrar. Estamos en que, por un lado, alguien poderoso se evidencia en un ejercicio inútil y doloroso de negligencia política. Por otro, resurge la menos perspicaz de las pasiones: el patriotismo, apoyado a distancia por un conglomerado económico que sólo cree en su cuenta corriente. De ahí no puede sur...

Madera de líder

Estamos rodeados de líderes y liderazgos de toda índole. Estrellas rutilantes que pululan en política, en comunicación, en deporte, y poco más, porque en religión tuvieron tiempos mejores. Las redes sociales, sobre todo a nivel laboral, se encuentran inundadas de consejos con forma de frases ilustradas donde se alienta a ser el mejor líder, a diferencia del sempiterno jefe, que lleva las de perder. La actualidad nos muestra a líderes, esos que llegan a lo más alto en sus campos, como si estuvieran en pugna permanente entre ellos para ver quién es más potente. Rivalidades con sonrisas ‘profidén’, estrechamiento de manos mirando al infinito, puñaladas de seda, amores en los juzgados. Tenemos un ejemplo nacional en candelero dentro de un partido político. ¿De verdad tienen madera como para merecer ser seguidos y aclamados? Me pregunto qué lleva a un individuo a ser líder. ¿Se nace o se hace? Creo que el verdadero líder nace con esa actitud, no es algo voluntario, no puede evitarlo. Su per...

Un petirrojo viene a verme

Cada cierto tiempo hay episodios que se repiten y somos poco o nada conscientes de ello. Cuando se producen, de repente nos provocan una especie de “déjà vu” o paramnesia, la sensación ficticia de creer recordar situaciones ya vividas. El cerebro enseguida reacciona y, muy cuerdo él, nos avisa: no alucines tanto, es nuevo, nunca antes había ocurrido. Pero, amigas y amigos, la intuición rara vez falla, la memoria mucho. En realidad, sí lo hemos vivido. Es el caso de la llegada de un petirrojo que ronda mi jardín desde hace una semana. Cuando lo descubrí me dije: tú me suenas mucho, ¿no vienes cada año? Luego, día tras día me sorprendo cuando, mirando por la ventana a media tarde, aparece de improviso posándose en una rama desnuda, como si cada instante que lo veo fuera la primera vez. ¡Qué precioso pájaro! Y permanezco unos minutos embelesada por su rechonchez, agilidad y viveza, ese vuelo rápido y corto, el trino incesante y dulzón, ese plumaje anaranjado del pecho, totalmente hipnótic...