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Tiempo de ciconias

Acabo de realizar un viaje a Alcañiz, muy deseado por amor paterno-filial y reencuentros familiares. Ha sido justo a las puertas de la primavera con tiempo todavía bastante fresco. Y nunca me habían llamado tanto la atención estas aves como hoy. Ciconia ciconia: lo que viene siendo la cigüeña blanca. En el trayecto desde Zaragoza a mi tierra madre, como esta vez iba liberada de volante, he tenido a disposición mis ojos para lo que no era asfalto y así he podido observar los innumerables nidos que jalonan las torres eléctricas, sobre todo por la zona de Quinto, Fuentes y el Burgo, de Ebro. Resulta impresionante la conquista del territorio metálico en altura, a lo largo de lo que abarca la vista en este paraje, con el gran río paralelo a la carretera. El vuelo de las cigüeñas es incesante. Esta mañana de domingo, desde el balcón de casa de mis padres, podía seguir observándolas. Tienen su asentamiento principal en la torre de la Iglesia de Santo Domingo. Desde luego, poseen una bella vi...

No quiero hablar de guerras

Las razones que puede tener un hombre para abominar de otro o para quererlo son infinitas. Lo decía Borges en uno de sus cuentos titulado “La forma de la espada”. Estoy de acuerdo. Por ello, dudar acerca del bien y el mal, de quién es un héroe o un villano, nos hace acrecentar el sentido común. No hay certezas absolutas, como tampoco debemos dudar basándonos en la compasión o los prejuicios. Dudas razonables siempre. Hoy todos hablan de lo que yo no quiero hablar. Pero pienso en ello, quizá demasiado, porque es difícil evitar las salpicaduras que la actualidad nos vomita sin piedad. No puedo taparme los oídos ni cerrar los ojos, aunque tiendo a morderme la lengua, que ya está a punto de sangrar. Estamos en que, por un lado, alguien poderoso se evidencia en un ejercicio inútil y doloroso de negligencia política. Por otro, resurge la menos perspicaz de las pasiones: el patriotismo, apoyado a distancia por un conglomerado económico que sólo cree en su cuenta corriente. De ahí no puede sur...

Madera de líder

Estamos rodeados de líderes y liderazgos de toda índole. Estrellas rutilantes que pululan en política, en comunicación, en deporte, y poco más, porque en religión tuvieron tiempos mejores. Las redes sociales, sobre todo a nivel laboral, se encuentran inundadas de consejos con forma de frases ilustradas donde se alienta a ser el mejor líder, a diferencia del sempiterno jefe, que lleva las de perder. La actualidad nos muestra a líderes, esos que llegan a lo más alto en sus campos, como si estuvieran en pugna permanente entre ellos para ver quién es más potente. Rivalidades con sonrisas ‘profidén’, estrechamiento de manos mirando al infinito, puñaladas de seda, amores en los juzgados. Tenemos un ejemplo nacional en candelero dentro de un partido político. ¿De verdad tienen madera como para merecer ser seguidos y aclamados? Me pregunto qué lleva a un individuo a ser líder. ¿Se nace o se hace? Creo que el verdadero líder nace con esa actitud, no es algo voluntario, no puede evitarlo. Su per...

Un petirrojo viene a verme

Cada cierto tiempo hay episodios que se repiten y somos poco o nada conscientes de ello. Cuando se producen, de repente nos provocan una especie de “déjà vu” o paramnesia, la sensación ficticia de creer recordar situaciones ya vividas. El cerebro enseguida reacciona y, muy cuerdo él, nos avisa: no alucines tanto, es nuevo, nunca antes había ocurrido. Pero, amigas y amigos, la intuición rara vez falla, la memoria mucho. En realidad, sí lo hemos vivido. Es el caso de la llegada de un petirrojo que ronda mi jardín desde hace una semana. Cuando lo descubrí me dije: tú me suenas mucho, ¿no vienes cada año? Luego, día tras día me sorprendo cuando, mirando por la ventana a media tarde, aparece de improviso posándose en una rama desnuda, como si cada instante que lo veo fuera la primera vez. ¡Qué precioso pájaro! Y permanezco unos minutos embelesada por su rechonchez, agilidad y viveza, ese vuelo rápido y corto, el trino incesante y dulzón, ese plumaje anaranjado del pecho, totalmente hipnótic...

Nuevas y viejas palabras

Comenzamos el 2022 con la introducción de nuevas palabras en el diccionario de la RAE. Esta vez la academia ha presentado casi 4.000 novedades. Un crecimiento que responde, según la directora del Diccionario de la lengua española, a la digitalización y tecnificación de la sociedad. Se incorporan términos como bitcóin, nueva normalidad, ciberacoso, criptomoneda, cortapega, cachopo, sanjacobo, chuche, gentrificación, valemadrismo, y nuevas acepciones de vocablos que ya existen, como empanado, quedada o rayar. Ya ven, una selección preciosa, un retrato conceptual del momento, palabras líquidas. Me pregunto si realmente es necesario incluir términos y expresiones que todos conocemos porque pertenecen a la viva actualidad, que en breve quizá se desvanezcan de nuestra lengua como columnas de humo, que poco aportan en significado o en belleza, digamos que son normalitas tirando a vulgares. Los diccionarios, esas joyas del saber, esos hogares del lenguaje, contienen tantos habitantes y tesoros...

Identidad en construcción

Hay días en que pasa una noticia de actualidad, así como de puntillas, y a una, en particular, se le presenta como un auténtico asalto, provocándole una expresión ojiplática. Ha sido el caso de hoy. La noticia en cuestión viene de Reino Unido y apunta que la Universidad de Northampton ha emitido un aviso de contenido previo a la lectura de la novela ‘1984’ de George Orwell por incluir «material explícito» que algunos estudiantes pueden entender como «ofensivo y molesto». Los alumnos han sido prevenidos en una asignatura llamada 'identidad en construcción'. La obra de Orwell, publicada en 1949, trata de la esencia del estado totalitario que persigue el pensamiento individual, manipula la información y vigila y reprime a sus ciudadanos. El terror reflejado en la novela estriba en la aniquilación del yo y la destrucción de la capacidad para reconocer la realidad. Contiene otros puntos interesantes como lo que puede ocurrirle a una sociedad que no valora las libertades a...

La vida hacia adentro

Nuestra fragilidad se torna a veces tan evidente que no llegamos a reconocernos. Es entonces cuando algo se rompe ahí adentro, en la parte más delicada, y sucumbimos ante un nuevo estado mental que nos posee y condiciona nuestra salud. Todos, en algún momento, somos cristales rotos. El bienestar emocional, psíquico y social constituye la piedra angular de la salud mental. Su cuidado implica convertirnos en equilibristas sobre la cuerda floja que une el yo con el entorno socio-cultural circundante. La forma de pensar, sentir, reaccionar y actuar ante situaciones de estrés marcará nuestra calidad de vida. Por eso, siendo tan diferentes y a la vez tan similares, humanos al fin, cada individuo es susceptible de temblar ante un movimiento o sacudida fuerte de la superficie que pisa, e incluso de perder el equilibrio y caer al pozo.  Al caminar sobre la cuerda, pueden darse situaciones especialmente preocupantes. Cuando resulta imposible bailar con un demonio en la espalda, cuando debes ...

Metáfora entre dos aguas

Navidad 2021. Una tiene la sensación extraña de encontrarse en un lago, calmo, aguas silenciosas, quietud, cierta bruma invernal, sólo protones y neutrones que pululan vagamente sin electrones con los que colapsar. Y, a la vez, ese mismo lago es como una isla en medio del océano, lo que se conoce como placer. Un día estuve en uno, entre Cayo Largo y Cayo Rico, el dulce Caribe, y fue de los días más felices de mi vida. El placer actual en el que me encuentro no es exactamente feliz, más bien terapéutico. Las aguas que lo rodean son de otra densidad. Mar revuelto. Olas gigantes. Corrientes frías se enzarzan con mareas calientes como serpientes en liza. Polos positivos brindando con polos negativos. El imán navideño en un piélago enmascarillado. “Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela, no corta el mar sino vuela un velero bergantín…” Mas un velero con timonel desnortado y timón roto no puede llegar a buen puerto. “Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ...

Hermosura de Cantagallos

Existen expresiones propias de lugares, cuyo origen se pierde en la historia. Las oyes decir a tus familiares y ellos, a su vez, las han heredado de sus ancestros. Algunas suenan extrañas, otras algo burdas, y luego está la que me surgió esporádicamente hace unos días, maravillosa, y me recordó la de veces que mi madre la ha pronunciado, sobre todo en mi niñez. “¡Ven aquí, hermosura de Cantagallos!”. Digamos que se trata de un buen piropo, con una pizca de socarronería. Al menos, así le parece a esta alcañizana. HermosuradeCantagallos. Suena bien. Da gusto decirlo de corridillo. Como otra voz típica local: rebordenca. “Anda, no me seas rebordenca”, que equivale a borde, pero elevado al cuadrado. Muy a menudo desconocemos el porqué, el dónde y el cuándo del uso de estas expresiones, aunque no se nos escapa el para qué, la intención al pronunciarlas. Resulta curioso el hecho de que en la nomenclatura de parajes y municipios peninsulares abundan los ‘cantantes’. Cantalobos, Cantalapiedra,...

La conquista del aire

Cerrar un libro tras una lectura satisfactoria provoca una corriente de aire leve, como un último suspiro. El cúmulo de letras ordenadas que lentamente han ido rellenando en forma de ideas los huecos sedientos del cerebro ya han cumplido su misión. Territorio conquistado. Victoria. Acabo de terminar de leer un gran libro. Me siento henchida, enriquecida, pletórica. He adquirido una nueva dimensión. Y así, como quien no quiere la cosa, me he acordado de una canción, quizá la que más me gustó de Mecano en su momento: Aire. “Soñé por un momento que era aire. Oxígeno, nitrógeno y argón, sin forma definida ni color. Fui aire volador”.  Pienso en el aire de literatura y en el aire de música. Buenos aires para sanar. Respirar cultura. Exhalar creatividad. Aliento imprescindible para vivir. Y me viene a las venas otro Aire, el de José Mercé. “Aire, aire. Pasa, pasa. Que tengas la puerta abierta. La alegría pa' la casa. Aire pasa. Lele, pom pom. Aire nuevo, aire fresco pa’ la casa”. Hay que...

¡Qué felicidad! ¿Qué felicidad?

La vida, ese regalo que debería ser una cadena de deleites, acaba siendo una sucesión de interferencias, obstáculos, problemas a solucionar, sin más. Parece que el objetivo esencial es un eterno organizar, actuar para que todo esté bien y en orden, y obtener así la ansiada paz, un tiempo de horas embalsamadas donde fluya muy despacio un riachuelo placentero de absoluta despreocupación. El estado feliz de la infancia. Pero, conforme transcurren los años, parece cada vez más inalcanzable ese remanso tranquilo. Cuando resulta que has conseguido resolver un importante inconveniente laboral, de repente se estropea un electrodoméstico imprescindible. Ya funciona tras la reparación y automáticamente llega un inesperado dolor de lumbago. Cuando estás viendo la luz al final del túnel, una repentina llamada te alerta de que ingresan de urgencia en el hospital a un familiar. Ese viaje programado se suspende. Ha subido la cuota de la hipoteca, que va a coincidir con una inflada puñetera factura el...

La piel de la empatía. [Humanidad 7.0]

He soñado más de una vez con una remota posibilidad, en términos de dolor: que los humanos tuviéramos un séptimo sentido, la cualidad de transmitir durante unos instantes, cinco o diez segundos bastarían, una sensación propia a otra persona, en tiempo e intensidad reales. Ese sentido acogería del mismo modo la cualidad inversa, la de sintonizar para recibir la sensación ajena, lo que metafóricamente expresamos como ‘ponerse en la piel de otro’. Cuando se sufre una dolencia y tratas de describir cómo y cuánto duele a cualquiera, o en concreto a un profesional de la medicina, éste suele pedir que valoremos la intensidad del dolor en una escala de uno a diez. En esa situación, lo que verdaderamente pensamos es: “Me gustaría que, por un momento, pudieras ponerte en mi lugar y sentir lo que yo siento ahora”. Es así como nos comprenderían del todo. Ésa es la posibilidad a la que me refiero, el séptimo sentido, la empatía real. Implicaría un mutuo acuerdo entre dos personas o, por lo menos, l...

20N

Parece que nos ponemos todos algo nerviosos cuando llega tan señalada fecha, 20 de noviembre, y los medios se encargan de recordárnosla cada año, lo cual la hace más señalada aún. Los que añoran al ‘Cesar Visionario’ rememoran con símbolos bien visibles, con una parafernalia digna de quien fue el autoproclamado caudillo de España, digo, rememoran un régimen caduco hace décadas y que, igual que lo fue entonces, hoy en día sería un pavoroso sinsentido. Algunos jovenzanos se adhieren al movimiento, más bien inconscientes de lo que representó, porque no lo vivieron y seguramente tampoco se han molestado en leer historia, informarse así de todos los ‘desaguisados’ teñidos tanto de crueldad como de frialdad y totalitarismo mesiánico que este señor al que adoran perpetró. Les ciegan los colores, los gestos exagerados, la supremacía que otorga un puñado de grímpolas sobre un uniforme cubierto de armiño. Fastos de patria de unos cuantos que, encima, se sienten elegidos. Hay fechas peores, como ...

De lo más natural

Sal marina, frío turolense y tres años de curación. Son las condiciones de un curado natural que ha llevado a premiar un jamón aragonés. Para su elaboración, los productores han prescindido de cualquier artificio: nada de bodegas, secaderos industriales ni potenciadores del sabor. Natural, como antaño. Un ejemplo del espíritu al que creo deberíamos aspirar en todos los sentidos. Porque respetar la naturaleza o al menos imitarla en el mayor grado posible parece ser el camino adecuado. ¿Qué papel, entonces, juega la tecnología? El poder de la tecnología contemporánea depende de su capacidad para imponerse a lo que la naturaleza ya tiene dado. Y esto viene a decir que la tecnología puede y pretende sustituir lo natural por lo artificial. Hasta cierto punto, dudo que esté justificado en términos de progreso. Creo que alterar la naturaleza de las cosas y la humana, a largo plazo, no lleva a nada bueno. Buceando un poco en la filosofía clásica, me he encontrado con que Aristóteles trataba es...

Información privilegiada

No es mi intención airear ninguna información importante de primera mano, que no la tengo. Sólo reflexionar unos minutos sobre el asunto y sus efectos. Algo está ocurriendo a nivel mundial que no alcanzamos a entender exactamente. Los noticiarios nos hablan de mercancías estacionadas en muelles, enormes contenedores paralizados en puertos sin actividad carga-descarga, piezas que no llegan a destino para completar la fabricación de productos, en fin, que todo este parón inexplicable conlleva una subida de precios generalizada, al descender la oferta y aumentar la demanda. Leyes del mercado. Sin embargo, me llamó la atención que en un informativo dejaran caer el hecho de que algunas empresas, al contar con información privilegiada sobre lo que se cernía en cuestión de posible escasez, les faltara tiempo para hacerse con mucha mercancía de su interés, demasiada, acaparando para sí y originando carestía para el resto. No pondría la mano en el fuego al considerar que se haya tratado de caso...

Fantasmías animadas de ayer, hoy y mañana

Faltan breves para el día de todos los santos, la noche de las ánimas, y ya acusamos el sinvivir provocado por un ambiente repleto de telarañas, calabazas, brujas, calaveras, fantasmas y seres oscuros de toda índole, que nos recuerdan otro sinvivir, pero de verdad, la muerte. Digamos que la sociedad, blandita ella, pretende que sólo experimentemos el lado amable y distendido del asunto: el miedo también puede ser divertido; las ánimas, animosas; los difuntos, chistosos; y la muerte, un disfraz carnavalero.  No me niego a sacar a la luz la parte liviana de las cosas, al contrario, lo celebro. Pero todo tiene su otra cara, la real y cruda, y no está de más celebrarla en ese sentido también, de forma natural. Porque todo llega y nos llegará a nosotros un buen o mal día, según se mire, el momento en que nos esfumaremos. Hay que tenerlo presente. Si no somos devotos de los cementerios, al menos realicemos un paseo por la memoria. Las personas queridas que nos dejaron merecen siempre nue...

La nueva censura: mascarillas para los ojos

Recientemente ha saltado la noticia de que tres de las redes sociales ‘más sociales’ han resuelto suprimir de su escaparate virtual varias imágenes artísticas subidas por dos museos de Viena, al considerarlas “pornográficas” (¡increíble!). Un acto de censura de tomo y lomo; por desgracia, cada vez más frecuentes. Y para denunciar este atropello, ambos museos se han unido a una plataforma digital para adultos, donde ahora exponen las piezas censuradas: obras de Rubens, Schiele, Modigliani y Koloman Moser, entre galerías de fotos y vídeos de contenido erótico y pornográfico sin cortapisa alguna (curioso). Nuestra inmersión permanente en internet lleva a que los controladores de redes sociales se froten las manos, sabedores del poder manipulador que pueden ejercer sobre los individuos y sus hábitos. Y lo ejercen, ya lo creo. Con la excusa paternalista de protegernos, van extendiendo un puritanismo de nuevo cuño, que verdaderamente raya en lo ridículo. Pero, claro, ante protestas evaden re...

De costumbres, cambios y otras luces. [Reflexiones otíticas]

Escribo esta columna a boli en un cuaderno, desde el sofá, con mantita, capeando una otitis doble a base de antibióticos y antiinflamatorios. No es lo normal, pero es que ya estamos en pleno otoño y mi actual estado de destemple precisa un mayor nivel de acurrucamiento. De momento, vamos a lo cercano: reflexiones de auto-observación. Cada día soy menos noctívaga y más adoradora del sol. Antes, en el estante de la cocina tenía dos o tres botecillos de especias que apenas usaba. Ahora no puedo pasar con menos de diez. Lo natural está ocupando a saco todo mi territorio vital conquistado por lo artificial hace ni me acuerdo. Siempre me había cautivado tanto el otoño como el invierno. Hasta hace un par de años. Ya no soporto las bajas temperaturas, el frío me incomoda, me corta las alas, me produce desazón máxima. Cada vez me gusta más pasear a pie o en bici, pasear por pasear, sin prisa. Y prefiero hacerlo bajo un sol de justicia, sintiendo el calor sobre mi piel, que enfundada con cuatro ...

Entre listos anda el juego

Riquezas ocultas, filtración de documentos, paraísos fiscales, patrimonios millonarios, arquitectura financiera, multinacionales, evasión de impuestos, negocios opacos, puertas giratorias, fichajes estrella. Las maniobras del poder no saben de escrúpulos y las reglas del mercado no conocen la blancura. En el juego económico de nivel superior no cabemos ni tú ni yo, porque nos dan un puntapié directo al estómago para recordarnos que lo que nos toca a ti y a mí es pagar, sólo pagar sin protestar. La codicia de altas esferas pisa fuerte, mira hacia arriba, nunca alrededor. Si acaso, de refilón, baja la mirada hacia el inframundo apestoso para asegurarse de que ningún incauto valiente le dé por subirse a la cuerda del helicóptero. En ese caso las tijeras están preparadas, incluso la rodilla levantada en cuyo extremo inferior pende una buena bota con suela reforzada para machacar intrusos. Resulta del todo indecente cuando los medios nos escupen cifras, montantes y sonantes, sobre fortunas,...

Café y Komorebi

Existen palabras que definen a la perfección el concepto de la cosa a la que se refieren. Algo concreto que no da lugar a dudas, porque la asociación con su significado es inmediata. Como el café. Y hay conceptos, con forma de sensación, que no encuentran su palabra definitoria salvo en el idioma origen de su creación. Es el caso de komorebi, término únicamente japonés. No existe equivalente en otra lengua. Significa “los rayos de sol que se filtran a través de las hojas de los árboles”. Hace referencia a un momento concreto en el que se produce un juego de luces y sombras, y acoge tanto el paso de la luz entre la vegetación como el reflejo que provoca, la sombra proyectada sobre otros objetos.  La cultura japonesa es hábil en dar nombres a ciertas emociones estéticas. La delicadeza y la sensibilidad con que miran y admiran dotan a su lenguaje de una riqueza poética sin igual. Komorebi es un ejemplo recién descubierto que desde ya mismo j’adore . Y cuando digo j’adore quiero decir...